Columnas

Los derechos humanos: una tarea pendiente

En Venezuela, la brutal represión de los derechos humanos continúa hasta hoy con informes creíbles de ejecuciones extrajudiciales...

En el mundo fragmentado de hoy, sería fácil pensar que no hay nada sobre lo que todas las naciones puedan ponerse de acuerdo. El Día Internacional de los Derechos Humanos, celebrado el 10 de diciembre, nos recuerda que no hace tanto tiempo que el mundo se unió para hacer exactamente eso. 

Ese día en 1948, las Naciones Unidas adoptaron por unanimidad la Declaración Universal de Derechos Humanos, un conjunto de derechos a los que tienen derecho todas las personas, como estar libre de tortura y tratos o castigos crueles, inhumanos o degradantes; la libertad de religión o creencia; y las libertades de expresión, asociación y reunión pacífica. Bajo la Declaración todo ser humano puede reclamar estos derechos sin importar su ciudadanía o fidelidad.

Si bien estamos orgullosos de que la propia Eleanor Roosevelt de los Estados Unidos presidiera el comité de redacción de la Declaración, los redactores representaron diversas nacionalidades, etnias y antecedentes culturales e intelectuales. René Cassin era un vasco judío de Francia. Charles Malik era un cristiano maronita del Líbano. Peng Chun Chang de China trajo una fuerte influencia confuciana al comité. Los fundadores de las Naciones Unidas sabían que la paz solo se podía lograr cuando se respetaban los derechos humanos, y se propusieron crear un marco común que todas las naciones pudieran adoptar: un conjunto de derechos universales que reconocieran la primacía de la dignidad humana individual.

Lamentablemente, cualquiera que hoy lea las noticias puede ver que los derechos humanos y las libertades fundamentales establecidos en la Declaración no son respetados por todas las naciones. El gobierno chino, desde abril del 2017, ha obligado a más de un millón de uigures y miembros de otros grupos minoritarios musulmanes a campos de internación en la región china de Xinjiang. 

En Venezuela, la brutal represión de los derechos humanos continúa hasta hoy con informes creíbles de ejecuciones extrajudiciales, tortura y represión de las libertades de expresión y asociación. En Irán, los conductores de camiones y los maestros de escuela, cuyo único delito fue pedir sus cheques de pago, han sido hostigados y, según algunos informes, arrestados y torturados. Memorial, la organización rusa de derechos humanos, hasta ahora cuenta 315 presos políticos en Rusia, frente a los 195 del año pasado, e informa que 200 de ellos están encarcelados por ejercer su libertad de religión o creencias.

El diverso grupo de redactores de la Declaración entendieron que las naciones del mundo tenían un deber mutuo: defender la dignidad humana y proteger los derechos humanos a los que toda persona tiene derecho. Igual, toda persona tiene un papel que desempeñar en la protección y defensa de los derechos humanos. ¿Cómo podemos hacer esto? Podemos educarnos sobre los derechos humanos, aprender sobre los derechos garantizados por la Declaración y los desafíos actuales de los derechos humanos en el mundo. Podemos estar en contra del abuso y unirnos al llamado a la rendición de cuentas, llamando la atención a los Estados que abusan de los derechos humanos e instarlos a cumplir sus compromisos de respetar los derechos humanos. 

Les puedo asegurar que Estados Unidos y su gente siguen comprometidos con los derechos humanos. Estamos en primera línea, abogando porque las personas en todo el mundo disfruten de sus derechos de la misma manera que los estadounidenses pueden hacerlo todos los días, y de lo que estamos muy orgullosos.