Columnas

¿Mujeres y niños primero?

"¿Vamos a preferir que se vacune a los niños, que han presentado menor vulnerabilidad crítica ante el virus, o a sus madres?"

Hace pocos días el ministro de Salud anunció que el Gobierno estaba procurando un acuerdo a través de la Organización Panamericana de Salud para que se logre un determinado número de vacunas que vayan a inmunizar a los grupos vulnerables y personal en la primera línea de riesgo: personal médico y sanitario, así como fuerzas armadas y policiales.

Un día después indicó que se habían iniciado conversaciones con la compañía Moderna, basada en Boston. De pronto vino a mi mente aquel momento de la película Titanic, cuando con un limitado número de botes salvavidas los marineros pedían que la prioridad sea para los niños y las mujeres. Desde luego que en la confusión se colaba el “sabido”.

Si el objetivo es contar con un número limitado de vacunas y no suficientes para inmunizar a todos los ecuatorianos, van a enfrentarnos a conflictos éticos terribles. Digamos que somos 17 millones y solo llegan 2 millones de vacunas: ¿vamos a vacunar a los adultos mayores que los arrasa el virus si los toca, o a los jóvenes que son vitales para levantar la economía? ¿Vamos a preferir que se vacune a los niños, que han presentado menor vulnerabilidad crítica ante el virus, o a sus madres? ¿Vamos a preferir vacunar a las personas privadas de libertad que viven en hacinamiento, o a los fiscales y jueces del sistema judicial? ¿Tendrían más derecho a acceder a la vacuna los que han pagado más impuesto a la renta o los que no pagan un centavo? ¿Ustedes creen que como sociedad estamos en capacidad de confiar en que las vacunas se van a administrar de forma justa, sin favoritismos para los familiares de quienes toman la decisión? ¿Vamos a confiar que en los hospitales donde se han robado las medicinas no se roben también las vacunas para crear un mercado negro?

Solo hay una forma de zanjar los dilemas éticos, y esto es lograr una vacunación universal. Como ecuatorianos no aceptaremos que no existan vacunas para todos. Los líderes de otros países están trabajando en ello y nosotros podemos lograrlo también. Aquí se han hecho cosas que se creían imposibles. Trabajemos con metas altas, sí se puede.