COP26 en pastilla

  Columnas

COP26 en pastilla

Sin un poder coercitivo mundial, es complejo cumplir este tipo de acuerdos. Ojalá el poder del consumidor haga su magia

La vigésimo sexta Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático se convocó en Glasgow, Escocia, con el propósito de acordar medidas para paliar las causas que están provocando el cambio climático. El evento se desarrollará desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre, y convoca a los principales líderes mundiales de 196 países, así como a notables figuras de las ciencias, el activismo ambiental y otras personalidades. El objetivo central es llevar adelante una serie de medidas que permitan limitar el incremento de la temperatura media mundial a 1,5 grados centígrados respecto de la temperatura del siglo XIX, hasta finales del presente siglo. Los estudios revelan que ya existe un incremento respecto de esa línea base de aproximadamente 1,1 grados centígrados, y algunos científicos consideran que los efectos de rebasar el umbral de 1,5 grados implican efectos no lineales (daños exponenciales) en muchos hábitats, descongelamiento de glaciares y casquetes polares, incremento del nivel de los mares, entre otros notables problemas, lo cual afectará la supervivencia del ser humano. Para lograr este propósito es esencial disminuir en un 45 % las emisiones de CO2 para el año 2030, y para el 2050 lograr que las emisiones de ese gas alcancen el cero neto, es decir que las emisiones se compensen con los mecanismos de captura y fijación. Esta medida, que debería ser un compromiso de todos los países, se topa con varios problemas. En primer lugar, China es el más grande contaminador del mundo y no tiene el menor interés en comprometerse a disminuir sus emisiones. En segundo lugar, para los países de renta media y baja, disminuir las emisiones implica un rápido cambio tecnológico que no pueden sufragar. Requieren de la ayuda de los países ricos, y no se han cumplido compromisos previos de ayuda. Esto convierte el asunto en una especie de dilema del prisionero de Teoría de Juegos.

La falta de cooperación daña a todos. Sin un poder coercitivo mundial, es complejo cumplir este tipo de acuerdos. Ojalá el poder del consumidor haga su magia.