Columnas

Fratelli tutti

"En el fondo, hay un sentido de esperanza para superar los problemas..."

El papa Francisco expidió la última encíclica que versa sobre la fraternidad y la amistad social. El documento contiene 287 párrafos y hace acopio de una gran descripción de la interpretación de Su Santidad sobre la situación del mundo, en lo que tiene que ver con la convivencia, la globalización, la equidad, el bienestar individual y colectivo.

El documento es muy rico en la descripción de un comportamiento deontológico ideal, donde se profundiza en los derechos de las personas, las obligaciones del Estado frente a ellas, y hace un llamado al tratamiento de ciertos problemas mundiales como la migración, por ejemplo, como temas de entendimiento supranacional.

El documento toca también el modelo económico prevaleciente en la mayor parte de países del mundo, y particularmente vigente en aquellos que han logrado una mayor reducción de la pobreza, mejores niveles de equidad económica, mayores indicadores de bienestar social y crecimiento. Ese modelo, el liberal, aquel que se basa en el libre emprendimiento, en la supremacía de las personas sobre el Estado y no al revés, sufre críticas severas.

Con gran sentido solidario se reitera el derecho al trabajo como un elemento esencial para el ser humano, pero se critica el consumismo como una enfermedad social, sin precisar cómo se resuelve el problema del desempleo sin la expansión del consumo.

Su Santidad trata temas como la deuda externa, como una especie de pecado original con el que los países pobres deben cargar como una cruz, sin evidenciar que la madera con la que se hizo esa cruz fue cortada con el hacha de la irresponsabilidad de los países que la cargan. Fácil sería no deber, no teniendo que pedir prestado.

Creo que sería completamente injusto hacer una evaluación estrictamente económica de un escrito fundamentalmente deontológico. En el fondo, hay un sentido de esperanza para superar los problemas, ahí donde los pragmáticos pecadores solo vemos trabajo intenso, sacrificio y privaciones, pero también generosidad, para alcanzar la prosperidad. Esa es la forma como a algunos nos enseñaron que se tributa a Jesús.