No sabemos nada

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No sabemos nada

Quizá esté avanzando en la solución de los tantos y tan graves problemas que afronta el país, pero no lo sabemos. No sabemos nada

Lo único cierto para los ecuatorianos en este momento es que tendremos que pagar más impuestos y que el salario mínimo se incrementó en $ 25. La reforma tributaria no es algo que el presidente Lasso haya ofrecido en campaña, y nos sorprendió más porque va en contra de lo que nos hizo optar por él en las elecciones. No ocurre lo mismo con el aumento salarial, que sí era una promesa por cumplir; votamos por él conscientes de ese ofrecimiento y debemos asumirlo. Pero más allá de las decisiones tomadas por el Ejecutivo en las últimas semanas, los ciudadanos no tenemos una idea clara de hacia dónde irá el país. Ya no existe el referente del programa del candidato presidencial pues su gestión ha tomado caminos por los que nunca hubiésemos apostado. Por casualidad en conversaciones con amigos y conocidos nos vamos enterando de lo que está haciendo este gobierno en los diferentes ámbitos económicos y sociales, pero al no haber una comunicación oficial, frecuente, periódica, no pasan de ser rumores o comentarios que hablan de posibles cambios para bien.

¿Qué está pasando con la comunicación de este régimen? El ánimo general es de apatía, de decepción. Pensábamos que tras doce años trabajando para llegar a la Presidencia de la República, el señor Lasso tendría armado un equipo que entraría en acción en cuanto se hubiese posesionado y empezaría a realizar las grandes transformaciones que requiere el país sin pérdida de tiempo y atacando simultáneamente los diferentes frentes. Tal como lo hizo en el ámbito privado, esperábamos la gestión del hombre de negocios exitoso que supo llevar a su banco al sitial que hoy ocupa. Quizá lo esté haciendo. Quizá esté a punto de implementar el mecanismo que obligue a los grandes evasores a pagar sus impuestos. Quizá esté a punto de desmantelar las mafias de las compras públicas, de sacar a flote al IESS, de anunciar que contrató empresas extranjeras que ya están ocupándose de recuperar el dinero robado. Quizá esté avanzando en la solución de los tantos y tan graves problemas que afronta el país, pero no lo sabemos. No sabemos nada.