Columnas

La última oportunidad

"Señor presidente, en lugar del “berrinche” de la muerte cruzada, “ensaye” su liderazgo haciendo realidad las autonomías, dándole la oportunidad, desde sus realidades y particularidades, a cada cantón (...)"

El coronavirus o Covid-19 ha desbordado la capacidad de reacción del Gobierno, así lo han reconocido el propio primer mandatario y sus ministros.

El problema es complejo, no solo en cuanto al combate contra la pandemia y la corrupción en el campo de la salud; también lo es la especulación en los productos de primera necesidad. Problema igualmente tiene el gobierno en la generación e inversión de recursos para enfrentar las consecuencias que el coronavirus deja directa y/o indirectamente a corto, mediano y largo plazo. Lo es también el manejo y control de la movilidad, enfrentado descoordinadamente por el gobierno central y los gobiernos seccionales; estos últimos en algunos casos han realizado acciones preventivas que les ha permitido tener cero contagios y otros casos, como los GAD de la capital y de Guayaquil, han tomado medidas drásticas para disminuir el contagio, movilizando recursos propios para enfrentar y combatir la pandemia.

Hechos como los descritos evidencian que es el momento preciso para que el gobierno central delegue competencias a  los GAD, otorgándoles  libertad de manejo de sus propios recursos, para que desde sus realidades locales enfrenten la caótica situación de salubridad, movilidad, trabajo, etc., que nos aqueja.

Con base en el artículo 238 de la Constitución, presidente, permita a los GAD ser autosuficientes a través de la toma de decisiones sobre políticas de inversión de los recursos que generan, permitiéndoles evitar el desabastecimiento de los bienes de consumo e insumos médicos, evitar el incremento del desempleo e incrementar la seguridad en todos sus campos.

Señor presidente, en lugar del “berrinche” de la muerte cruzada, “ensaye” su liderazgo  haciendo realidad las autonomías, dándole la oportunidad, desde sus realidades y particularidades, a cada cantón, provincia o región si quieren formar mancomunidades para afrontar de mejor forma esta crisis. Esta es su oportunidad de pasar de protagonista secundario, a liderar el cambio real, en lo político, económico y social. Esta es la última oportunidad para reivindicar  su imagen histórica.