Modesto Apolo | ¡Segura EP intervenida!
Desde una perspectiva estrictamente técnica, la fragmentación de información en materia de videovigilancia es un riesgo real
La intervención de Segura EP por parte del gobierno del presidente Daniel Noboa abre un debate que va más allá de la coyuntura de los incendios en Guayaquil. El ministro Reinberg sostiene que la medida busca fortalecer la seguridad ciudadana. La pregunta de fondo es: ¿es una decisión técnica en clave de inteligencia preventiva o de un movimiento político con alto contenido simbólico?.
Desde una perspectiva estrictamente técnica, la fragmentación de información en materia de videovigilancia es un riesgo real. En seguridad moderna, el ciclo de inteligencia -recolección, análisis, difusión y acción- debe estar integrado. Si los datos de cámaras no fluyen en tiempo real hacia la Policía Nacional del Ecuador o al ECU 911, se crea una brecha operativa que puede costar vidas. La interoperabilidad tecnológica y la reacción táctica en minutos, no en horas, son hoy estándares básicos.
Sin embargo, centralizar no es sinónimo automático de mejorar. Si la intervención solo cambia quién administra los servidores, el impacto será nulo. La seguridad se fortalece con análisis criminal georeferenciado, inteligencia predictiva y protocolos estandarizados de custodia y uso probatorio de la información.
También existen riesgos. La concentración del control de datos sensibles en el Ejecutivo puede abrir la puerta a cuestionamientos sobre politización. Además, toda intervención genera una fase de desarticulación temporal que puede debilitar la capacidad de respuesta.
La legitimidad de la medida dependerá de la existencia de un diagnóstico técnico previo, público y verificable. Sin transparencia, la percepción será política. Con evidencia de fallas estructurales y un plan claro de integración, podría convertirse en una reforma necesaria. En seguridad, el poder no debe disputarse; debe coordinarse.
La intervención a Segura EP marcará un antes y un después: o se convierte en el punto de partida para una inteligencia integrada y eficaz o quedará como un gesto político sin resultados. La diferencia no estará en el decreto, sino en la transparencia, la coordinación real y la capacidad de reacción.