Columnas

Quito y la descentralización

Un sistema de gobierno regionalmente compartido, lejos de separar o desunir, armoniza al ser más equitativo, vuelve más sólida la adhesión a objetivos nacionales.

No es extraño que cinco parroquias de Quito planteen crear un nuevo cantón para contar con una administración local más cercana a sus habitantes, que conozca sus realidades y atienda con mayor prontitud sus necesidades.

El Ecuador se ha resistido históricamente a construir nación, a integrarse como país. Heredero de una cultura colonial en que el poder político era ejercido autoritariamente por reyes y virreyes, fue consolidando una centralización de la administración pública, creando regiones o ciudades mejor o peor atendidas. Ese hecho genera tratamientos diferenciados.

Quienes están más cerca del gobierno tienen mayores posibilidades de ser atendidos, postergando injustamente a residentes de sectores de la periferia territorial, especialmente del área rural, lo cual crea desigualdades y nocivos regionalismos.

Si algún país necesita un régimen de gobierno políticamente desconcentrado y administrativamente descentralizado es el Ecuador. Su diversidad étnica, cultural, geográfica, climática, así lo demandan; no hacerlo es darle la espalda a una indiscutible verdad. Esas bondades naturales deben ser concebidas como medio de complementación de desarrollo. Las fortalezas de una región pueden contribuir a la satisfacción de necesidades de otra, pero es inconveniente mantener un modelo de gestión en que un grupo de funcionarios pretenden dirigir y resolver a control remoto problemas que les son distantes y ajenos.

Una sociedad para que sea compacta al igual que un edificio debe construirse desde la base, hacerlo desde arriba es volverla endeble. Un sistema de gobierno regionalmente compartido, lejos de separar o desunir, armoniza al ser más equitativo, vuelve más sólida la adhesión a objetivos nacionales. 

El país debe debatir y acordar sin prejuicios, un cambio radical implantando un régimen federado de regiones o provincias, o uno de autonomías, al estilo de España; o profundizar un fortalecimiento de los gobiernos locales, como lo están proponiendo en Quito, cuya Municipalidad ha reaccionado planteando crear un distrito metropolitano con gobiernos locales por zonas.