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Tiempo en pantalla

"Si usted cree que no regala continuamente su atención a aplicaciones en su celular, revise su reporte para tener una idea de cómo son sus costumbres"

Educación en línea. Trabajo en línea. La vida en línea. Las horas frente a la pantalla solo aumentan en el contexto actual y, lamentablemente, tener una pantalla en frente no es siempre productivo.

Me enfoco en la educación, agradeciendo poder acceder a ella en un país donde no todos tienen acceso, pero eso es tema para otro artículo.

Con la necesidad de la educación virtual y el teletrabajo nos tocó aceptar que los dispositivos electrónicos son una necesidad. ¿Qué pasa con los niños? Ellos deben educarse y el dispositivo es un requerimiento, ya no se puede descartar quién tiene o no porque se volvió de uso individual.

Estas herramientas presentan un informe de uso de pantalla que reporta al detalle el tiempo que dedicamos a distintas aplicaciones. Si usted cree que no regala continuamente su atención a aplicaciones en su celular, revise su reporte para tener una idea de cómo son sus costumbres y decidir conscientemente si quiere entregar ese tiempo de vida al mundo virtual.

Es fácil hablar del mundo de los adultos donde cada quien hace y asume su decisión, pero si reflexionamos sobre los patrones de conducta de nuestros hijos entonces la cosa se pone complicada. Apple, por ejemplo, permite que usted controle los tiempos que su dependiente usa en aplicaciones, pero con la educación virtual el parámetro se volvió confuso.

¿Cómo elimino el poco espacio que el niño tiene para “socializar” en FaceTime o WhatsApp? Y así una serie de plataformas que permiten encuentros virtuales y redes sociales cuyo contenido y dinámica puede estar lejos de ser el mundo donde queremos que nuestros hijos se desenvuelvan.

El tema de los algoritmos y la manipulación de la voluntad está en boga y alzar la voz al respecto no es para negar las virtudes de la tecnología, sino para resaltar que la población menor y juvenil está expuesta a un continuo arrastre del aprendizaje de las máquinas, donde el algoritmo se desarrolla a partir de premisas determinadas para extraer continuamente la atención del usuario.

También socava la autoestima con patrones irreales. En vista de cómo funcionan las cosas debemos alertar a nuestros hijos de que son ellos quienes deben asignar su atención para no dejarse manipular, asimismo, nosotros.

La información y la desinformación coexisten y es el usuario quien tiene la responsabilidad de confirmar las fuentes, este hábito hay que enseñarlo con el ejemplo. La psiquis humana está todavía procesando el paso de la pandemia, la pérdida de seres queridos y el cambio en la forma de vivir nos ha clavado la vista en las pantallas; por eso es importante elegir cómo nos relacionamos con los dispositivos tecnológicos y la realidad virtual en esta nueva dinámica.

Además de reducir el tiempo en pantalla podemos educarnos verbalizando los sentimientos que producen ciertos contenidos y definir posturas, reconocer la saturación de los estudiantes en eternas horas frente a la pantalla, cancelar ciertas notificaciones que nos distraen continuamente, promover actividades lejos de los dispositivos, aprender y enseñar a desconectarse, no tenemos que aceptar todo, hay que trabajar para adaptar el modelo.

Es la voluntad la que nos permite estar presentes y no perdidos en la pantalla.