Quieren deshumanizarnos

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Quieren deshumanizarnos

"Ser buenos ciudadanos empieza por luchar para impedir que nos deshumanicen a todos, venga de donde venga"

Aún hay gente sorprendida de los votos del correísmo. Yo, no. No encuentro sorpresa ante el voto de resentimiento social y de querer un rato de buena paga a cambio de endeudamiento y corrupción.

La comodidad ha sido el mal de muchos. La ceguera de venganzas sociales también ha movido almas, y el querer tener dinero fácil no discrimina condición social. Todos quieren un derroche a cambio de que las facturas las paguen otros o en un mañana que no protagonizarán.

Eso propone el correato: más deuda y más manos para meterlas en los depósitos privados que reposan en el Banco Central. Pero el correato no es el único culpable. Es responsabilidad de la ciudadanía que no valoró la ética y se abrazó a funcionarios del mismo nivel para descender a un presente que nos ubica en la mitad de una guerra de carteles de narcotráfico despiadada.

¿Quién permitió la presencia de carteles en el Ecuador a cambio de liquidez y apoyo en las calles? Si lo sabemos, que no se nos olvide.

El irrespeto a la ética y a la ley se hizo costumbre, su quebrantamiento ya ni siquiera inquieta. Sí, es cierto que hemos tenido un buen sistema de rehabilitación social, pero ¿quién se aprovechó de ello? ¿Cuántos años mantuvieron las cárceles sin acceso a la prensa? ¿A cuánto delincuente no protegieron? Pedro Delgado, Glas Veijó y Orlando Pérez, abusadores de niñas.

¿A cuánto delincuente este gobierno no ha protegido? Repartos de hospitales, como ejemplo.

Una cosa es el mal político, otra cosa es el delincuente fingiendo ser político.

Casi todos los partidos políticos están marcados por actos de corrupción; mientras más los veo, más lo sé. En medio de una tan sucia política siempre habrá un aprovechador de las heridas de los desheredados para convertirlos en vengadores. Ser buenos ciudadanos empieza por luchar para impedir que nos deshumanicen a todos, venga de donde venga.

Pensemos junto a quién queremos estar, si junto al que cual Lucifer se cree Dios o al ser simple que agota su afán en hacer un buen trabajo. Nunca es fácil elegir, pero justo y necesario.