¡Guayaquil la sigue… y la consigue!

  Columnas

¡Guayaquil la sigue… y la consigue!

"Varios de estos episodios se repitieron. Finalmente, gracias al ilustre liberal don Pedro Carbo, se logra crear estas universidades en 1867"

¡A las buenas o a las malas! Históricamente, Guayaquil cuando enfrenta necesidades graves/ vitales ha puesto en evidencia el gran liderazgo de sus autoridades y de sus ciudadanos destacados y comprometidos, sumando al pueblo, siempre al pueblo. Con persistencia, valor y coraje plantea soluciones que terminan siendo acatadas por el centralismo retardatario.

Hoy por hoy, nuestra alcaldesa y todos los que la acompañan han tocado la puerta con energía al señor presidente, quien desde el comienzo se mostró abierto a la petición de Guayaquil para vacunar, con resistencia de algunos miembros de sus círculos internos. Por fin, el nuevo ministro hizo esto posible con la condición de que la ciudad no compre las vacunas pero que reciba las que el Gobierno Central enviaría. Cuando millones de vidas están en peligro y perdiendo valioso tiempo por burocracia excesiva, hay que tener la sensibilidad de llegar a un acuerdo y a eso ya se llegó, habiéndose firmado el Convenio Marco entre el Ministerio de Salud y el Gobierno Autónomo descentralizado Municipal de Guayaquil para combatir la COVID-19”, el 19 de marzo. El Municipio asumirá la logística con rectitud, agilidad, con el apoyo de la academia, del sector privado y miles de ciudadanos. Esperamos superar las ineficiencias típicas del subdesarrollo y los favoritismos condenables, a nivel personal e institucional, que se dan en Ecuador.

Esta última crisis que estamos enfrentando me recuerda las vicisitudes que implicaron la apertura de la Universidad de Guayaquil y la del Azuay con un desfase vergonzante en relación a las universidades de Quito. Muchos de estos datos los he tomado de la Tesis de la Lic. Digna Ayón de Messner, del año 1959.

La Asamblea Constituyente reunida entre 1850 hasta 1851, ordenó la creación de una universidad en Guayaquil y otra en Cuenca, habiéndose aplazado dicha fundación. Varios de estos episodios se repitieron. Finalmente, gracias al ilustre liberal don Pedro Carbo, se logra crear estas universidades en 1867.