Educación superior: vital

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Educación superior: vital

¿Estamos yendo en esa dirección?

El día 11 mayo de 1992 fueron las primeras clases en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera en Guayaquil, con el desafío de haber traído de Chile la mejor escuela profesional de Comunicación Social: innovadora, creativa, inspirada por la periodista, publicista y maestra, cuyo nombre llevó la escuela y el apoyo sistematizador de la Ab. Alicia Cantarero.

Esta escuela iniciada por educadoras y artistas locales rompió esquemas, introdujo nuevas metodologías de enseñanza y aprendizaje, facilitando la transferencia que pudo ser compleja. En el año 1999 se convirtió en la Universidad ecuatoriana Casa Grande, creando nuevas facultades, manteniéndose fiel a sus metodologías pedagógicas, evolucionando e innovando de acuerdo con los contextos globales y las nuevas carreras.

Pasamos momentos extraordinarios, otros desconcertantes, también obteniendo logros muy destacados de los alumnos a nivel nacional e internacional, ofensas burocráticas aplicando patológicamente sus ideologías, luchas por mantener nuestros valores humanos, pero… ¡el avance, la resistencia, la resiliencia y la lucha continúan!

Hace poco la UCG⃰, que se mantiene actualizada y propositiva, aceptó la convocatoria de la Asamblea Nacional, participando en el primer debate de la Ley Orgánica Reformatoria a la Ley Orgánica de Educación Superior. Luego de deliberaciones internas con los principales directivos, nuestro nuevo rector, Ernesto Noboa V., PhD compartió ante el Pleno de la Asamblea opiniones positivas e inquietudes críticas.

En pocas palabras, el sistema educativo debe - por la fuerza de los tiempos - transformarse profundamente con una mirada humanista, en el marco de la inclusión y la interculturalidad. Para que estas innovaciones sean posibles, la normativa que rija el sistema deberá fomentar un entorno de autonomía y flexibilidad que habilite en las instituciones de educación superior ecuatorianas la agilidad necesaria para mantener su relevancia frente a los desafíos que presentan nuevas modalidades de aprendizaje en el marco de la revolución tecnológica.

¿Estamos yendo en esa dirección?