Columnas

Ser Bachiller

Todos los estamentos se “tiran la pelotita”: los padres al gobierno, el gobierno a los funcionarios específicos, los políticos a quien convenga.

Las múltiples reacciones sobre la aplicación y resultados de esta prueba para que los jóvenes accedan a la educación superior pública, me han puesto a pensar en varios niveles de análisis posibles. Me refiero a opinar, con una mirada micro/detallada sobre los componentes y el diseño de la prueba -viendo pertinencia, adecuación a modelos vigentes, etc.- o bien orientándome a impactos de nivel intermedio, como en los jóvenes bachilleres de este año y la situación que afrontarán las universidades públicas, principalmente, y las privadas de refilón; y finalmente lo más macro, la pertinencia integral de nuestro sistema educativo en el contexto ecuatoriano, que implica múltiples condiciones legales y financieras para establecer una visión y misión realistas pero ambiciosas, diseñar políticas, planificar, normar, apoyar, controlar y evaluar autocríticamente, aprendiendo de los errores anteriores.

Los que estamos en educación ya sabemos lo que contamina cada nivel y lo persistente desde siempre. Lo más fuerte, más notorio, más obsesivo, más dañino en nuestro país, desde hace muchos, muchos años, ha sido: 1) planificar a más de 2.000 metros de altura o adoptar modelos sin adecuación inteligente; 2) normar; y 3) controlar. Es un vicio permanente. Sí, dije vicio. No hemos incorporado casi nada el enfoque de ayudar y apoyar para conducir procesos de cambio, analizándolos autocríticamente y corrigiéndolos.

Todos los estamentos se “tiran la pelotita”: los padres al gobierno, el gobierno a los funcionarios específicos, los políticos a quien convenga. Los medios de comunicación, incluyendo las redes, informan y recogen los malestares de los actores -es su función- pero no avanzan a deliberaciones esclarecedoras ni estimulan la compostura y la reflexión. Entre padres dolidos, alumnos indignados, funcionarios aterrorizados y políticos desinformados, no va a surgir ninguna práctica responsable para sumarnos a cualquier análisis o decisión, ejemplarizadora y constructiva.

Bueno, ya llegará un primer infectado de coronavirus y pasaremos la página… Realmente y metafóricamente.