Derrumbe (II)

  Columnas

Derrumbe (II)

El proceso electoral ‘ad portas’ ha servido para desnudarnos íntegramente

Cualquier ciudadano maduro, con desarrollo intelectual normal y sin estar ecológicamente contaminado, se dará cuenta de la existencia de un alud, que originado hace varios años, ha ido creciendo y descendiendo hacia nosotros y que, en los momentos actuales, al haber adquirido un tamaño descomunal, está a punto de aplastarnos.

El proceso electoral ‘ad portas’ ha servido para desnudarnos íntegramente, sacando a relucir una ‘bouillabaisse’ de hechos y circunstancias, muchas de ellas vergonzantes y abominables.

Los políticos en competencia para las diferentes dignidades, son en su gran mayoría legítimos ‘huairapamushcas’, ignorantes y sin cultura cívica, al mismo tiempo que desconocen el Ecuador de verdad, el Ecuador que ningún candidato visita jamás y peor aún en tiempos electorales, en tratándose de conglomerados pequeños de ecuatorianos olvidados pero valiosos, que carecen de importancia en términos electorales por el hecho de no representar nada numéricamente en cuanto a votos se refiere, en virtud de lo cual vegetan en el ostracismo y abandono gubernamental.

Sumando a estas ‘virtudes’, los contemplamos soberbios, maquillados, algunos descachalandrados bailando reguetón por las calles, otros ofreciendo el oro y el moro, pero casi todos, parcialmente desorbitados, evidenciando esas ansias de poder no saciadas y la desesperación por estar sentados en una silla municipal o provincial, para poner en marcha la retroexcavadora y cargarse una descomunal tajada presupuestaria.

Pero lo más grave es que algunos de ellos, carentes de conciencia e ignorando irresponsablemente las consecuencias de sus actos, y en medio de su voracidad incalculable, no han tenido empacho en entregarse en las manos de los traficantes de estupefacientes para recibir prebendas y a manos llenas un suculento monedero de dinero ensangrentado para el financiamiento de sus campañas y así llegar a ocupar una curul a como dé lugar, sin importarles que al igual que Esaú, están subastando su integridad física, biológica y moral a favor del más execrable y descuartizador sistema de vida.

Y sigo andando…