Columnas

¡Serenidad, por favor!

"Lamentablemente, nuestras autoridades locales, al igual que Pedro, tienen miedo, y por su miedo están actuando más allá de su rol"

El miedo hunde. Así dice el evangelio de este domingo en el episodio de los discípulos que vieron a Jesús andar sobre el agua, y se asustaron gritando de miedo. Al identificarse Jesús, Pedro le dice: “si eres tú, mándame a caminar sobre el agua". Jesús le dice ven. Pedro empieza a caminar, pero la fuerza del viento le da miedo, y se hunde.

Un querido amigo salió en el segundo vuelo de KLM con destino a Suiza. Él cuenta lo siguiente: acá estoy disfrutando con nuestros hijos de algo más de libertades de movilidad, con muchas medidas de bioseguridad por todas partes; solo es obligatorio el uso de mascarillas en los transportes públicos suizos. Pero el resto se maneja con una normalidad pasmosa. No hay ese pánico que se respira en Ecuador. Todos los negocios están abiertos, hay aforos máximos razonables y hay muchos turistas por todas partes. Acá se trasladó la responsabilidad a cada ciudadano, se pide solamente mascarillas, el distanciamiento social y recomiendan el uso de la App Swisscovid. La Oficina Federal de Salud Pública determinó que el virus se transmite principalmente en el círculo familiar (27,2 %), en los lugares de trabajo (8,7 %) y en fiestas privadas (3 %). Los clubes nocturnos y de baile representan el 1,9 % de los casos, y los bares y restaurantes el 1,6 %. Ese es el modelo suizo de llevar la pandemia. Suiza no paró su economía, y aun así, tiene números aceptables de contagios y de muertes.

Lamentablemente, nuestras autoridades locales, al igual que Pedro, tienen miedo, y por su miedo están actuando más allá de su rol. Fueron elegidos alcaldes, no padrastros. Con sus miedos nos están hundiendo.

Alcaldes, llegó la hora de hablarle claro al pueblo, y al igual que lo han hecho los suizos, recuérdenles a sus ciudadanos que no hay camas suficientes en el sistema de salud, y que sus mayores están en riesgo, pero que la responsabilidad es de cada uno. Que deben usar el triángulo de vida, que es la higiene, el distanciamiento social y las mascarillas. Ubíquenos y ubíquense. El contagio es responsabilidad individual. ¡Por favor, no nos hundan más!