Columnas

Patología burocrática

'Hagan un análisis de sensibilidad de cuántos son los puestos que realmente son funcionales en cada institución del Estado...’.

Según mi experiencia, si una persona está plenamente capacitada para el desempeño de un trabajo mediante su cabal dedicación, ese trabajo será peor ejecutado por dos personas y apenas realizado en absoluto si se emplean tres o más. Estas son palabras textuales del primer presidente de los Estados Unidos, George Washington por el año 1799.

Aprovechando la cuarentena volví a leer el recomendable libro La Pirámide de Peter, escrito por Lawrence Peter, que es una muy oportuna radiografía y análisis genético de la burocracia.

La mala costumbre de nuestros políticos de ofrecer puestos públicos como pago de servicios de campaña nos ha puesto en modo insostenible, pero la gigantesca ola de cambio que hoy nos parece como una masa caótica de elementos carentes de sentido, se irá aclarando en esta era pospandemia que nos impulsa a entrar de bruces en el mundo digital. Lo vivido en estos hasta ahora 74 días, nos da elementos para analizar cómo mejorar la operatividad futura, individual, familiar, social y empresarialmente. El Gobierno no debe perder el tren de este cambio.

Estos once meses que le quedan en la presidencia del país, emplácenos señor presidente a un trato diferente del gobierno con el pueblo ecuatoriano. Aproveche para proponer un nuevo orden de competencia y esfuerzo. Ud. ha comenzado bien, pero eso no es todo; llame a los mejores analistas críticos, tales como: A. Dahik, W. Spurrier, P. L. Paredes, P. Arosemena y a las consultoras prestigiosas y especializadas, y conforme una comisión para que hagan un análisis de sensibilidad de cuántos son los puestos que realmente son funcionales en cada institución del Estado. Aplique la prueba de fuego que hoy todas las empresas están haciendo: quédese con los fundamentales, los mejor capacitados y con los honestos. La reducción planteada merece nuestro aplauso y apoyo, pero más importante es si aplica esa depuración a fondo. La historia lo recordará con gratitud si nos aliviana ese inmenso dogal que no nos deja crecer. No tengamos miedo, a lo único que debemos temer es solo al miedo mismo.