Columnas

Pacto urgente

'...y con esa fortaleza avanzar a un gran pacto urgente, que uniendo a las mejores mentes positivas, redefina nuestro futuro hacia un mejor país...’.

Desde nuestro dolor por las muchas pérdidas humanas que se acumulan día a día con seres queridos, extraordinarios padres, hijos, amigos, vemos con preocupación este encierro que parece una pesadilla que no quiere terminar.

Desde nuestro dolor nos preguntamos qué hizo el gobierno anterior con $ 300 mil millones de ingresos, que supuestamente eran la inversión pública más espectacular, si ni siquiera pudieron invertir en un sistema de salud que pueda soportar la presión de esta pandemia, ademas de que indigna que los organismos internacionales más serios indiquen que solo en el sector petrolero hubo sobreprecios de $ 6 mil millones y que calculaban que en el socialismo del siglo XXI, los sobreprecios llegaron a $ 35 mil millones.

Desde nuestro dolor, a pesar de la emergencia sanitaria, respondamos: ¿cómo mas podemos ayudar para llevar alimentos o recursos a los ciudadanos en condición de pobreza que reciben con mayor fuerza el látigo de esta peste infame?

Desde nuestro dolor, aplaudimos a esta maravillosa tropa de seres humanos, médicos, enfermeras, paramédicos, empleados de centros de distribución de ayuda, trabajadores del agro, transportistas, policías, fuerzas armadas, que mantienen la vida.

Desde nuestro dolor, apoyamos al Banco de Alimentos de Guayaquil, la Iglesia católica y esa decena de líderes silenciosos que están llegando con alimentos a los hogares golpeados.

Este gran pesar debe autoconvocarnos a reconstruir la sociedad desde el elemento base, aquella que en estos aciagos días nos ha dado la fortaleza para seguir, en el amor y caridad que solo la familia puede dar y con esa fortaleza avanzar a un gran pacto urgente, que uniendo a las mejores mentes positivas, redefina nuestro futuro hacia un mejor país, más inclusivo, más productivo, menos burocrático, más seguro, que atraiga cooperación mundial y que llame a la inversión nacional y extranjera para apoyar a los más impactados. Largo será el camino para los que estamos dispuestos a llegar a acuerdos mínimos; a los otros, gracias por su silencio.