Un nuevo gobierno

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Un nuevo gobierno

La pandemia nos ha dado otra perspectiva de nuestra fragilidad y si hasta ahora no lo hemos entendido, nuestro futuro no va a ser muy prometedor

Mirar al futuro es una necesidad para el nuevo gobierno. Entender lo diversos que somos en pensamiento, comportamiento; que una regla esencial es poder incorporar a todos sin encasillar; y comprender la necesidad de aceptar esa diversidad. Uno de los grandes errores de los gobiernos pasados ha sido segregar grupos e incorporarlos en puestos de poca importancia para lograr ser “equitativo” y no es así. Por ahí leí cuán importante es lograr poner a profesionales en las áreas de sus especialidades y no empezar nuevamente a ubicar personas con perfiles incompatibles para los puestos. Así debió ser desde un inicio. Muy pocos profesionales se han destacado porque realmente muchos fueron compromisos o cuotas políticas. Entiendo que hay que lograr alianzas, pero no como dijeron algunos: que hay que negociar para lograr una mayoría en la Asamblea. Es comprensible y necesario para que las leyes logren ser aprobadas, pero no negociando condenas. Si la moral de un pueblo se basa en el ejemplo del poder político, nos hemos quedado de grado. Si las religiones en la mayoría minimizan la capacidad de las mujeres para gobernar, no son ejemplo para una sociedad.

El respeto a todos es el lema que se debe aplicar, un himno para diferenciar entre lo que tuvimos y lo que vamos a tener. Necesitamos que nuestro nuevo gobernante respete la diversidad y que logre escuchar; ser un mediador entre los diferentes grupos. Nuestra sociedad deberá entender que todos somos hijos de este planeta y al único que se debe juzgar es al que incumpla las leyes. Si queremos un país de cambio, creo que debemos promulgar un pensamiento más acorde al mundo en que vivimos y empezar a trabajar para el beneficio de toda la sociedad y no solo de unos cuantos.

Seamos veedores activos de los comportamientos individualistas y hagamos cumplir esos mandamientos que ya muchos han olvidado. Soy atea y para mí son la base del desarrollo humano y su supervivencia. La pandemia nos ha dado otra perspectiva de nuestra fragilidad y si hasta ahora no lo hemos entendido, nuestro futuro no va a ser muy prometedor.