Columnas

Es para la foto, después lo olvidan

Los contribuyentes no deberíamos pagar por las malas decisiones en esta ciudad.

Guayaquil quiere mirar al futuro con un Master Plan que proyecte a los siguientes 50 años, y para ello es importante comprender de manera holística los problemas que nos acechan ahora. Espero que este plan logre compensar todo el tiempo perdido.

Somos una ciudad que nació del río y ahora le da la espalda. Fuimos la puerta de ingreso de muchas nacionalidades, y no somos la ciudad turística que deberíamos ser. Tenemos un centro histórico donde se originó nuestro título de capital económica, pero por las noches su comercio muere. Ganamos nuestro derecho a la naturaleza de vivir en estas tierras soportando sus tempestades, y seguimos culpando las inundaciones a la lluvia y a la marea alta.

Decidí recorrer la nueva ciclovía que se está segregando desde la av. Rodríguez Bonín y se extenderá hasta la av. Malecón Simón Bolívar, contempla 14,4 km de vía para ciclistas con una inversión de $ 345.275. No comparto la ruta seleccionada, para mí era la oportunidad ideal para abrir los parques y cruzar por ellos. ¿Al final para que sirven si están cerrados?

En mi inspección me detuve a contemplar los enormes maceteros instalados en la vía Barcelona después de leer el artículo del 12 de marzo en este diario, titulado “Guayaquil: Árboles inclinados en la avenida Barcelona”. Estos árboles no estaban inclinados, sino expulsados de su macetero. Física elemental, todo ocupa un lugar. Si el agua no drena es obvio que la tierra y el agua expulsarán al árbol de su macetero. 

Recomendación: unas perforaciones a los lados cerca de la base ayudará. Pero mi mayor decepción fue encontrar el poco espacio que quedó para el peatón por colocar maceteros. Si ese es el plan de reforestación y de ordenamiento de la ciudad entonces estamos perdidos.

El criterio del peatón va primero es darle espacio, no quitarle. En ese mismo artículo encontré el comentario del director de Áreas Verdes del Municipio indicando “este trabajo es parte de la primera etapa del circuito de la ciclovía y se complementa con la siembra que se llevó a cabo en el parterre central de la vía”. 

Vale aclarar que esta siembra en el carril central no fue iniciativa, pero aval del Municipio, pues yo estuve en el grupo ciudadano que sembró esos árboles, con financiamiento de la empresa privada, y en su planeación nunca se contempló una ciclovía. Merecen ser mencionados (CLARO, HOLCIM, NOVACERO). Esto podrán encontrarlo en el artículo de este mismo diario del 29 de noviembre del 2015 titulado “Una fundación y una empresa plantaron especies nativas”.

Nacimos del río, moriremos del río y de las malas decisiones. Las masas olvidarán, pero quienes hemos trabajado, sin cargos públicos, por esta ciudad nunca olvidaremos. Estamos atentos. 

La posteridad siempre es justa.