Columnas

Las armas vs. las vacunas

"El futuro nuevo presidente de EE. UU., aunque venga con mucho ánimo a establecer la paz, no puede impedir el plan armamentista cada vez mayor del país"

¿Qué está sucediendo en la mayoría de países, en especial en las grandes potencias, donde hay una verdadera competencia para saber qué farmacéutica obtiene la primera vacuna efectiva contra la COVID-19? Hasta el momento no se ha dicho que serán gratuitas o si se repartirán a los países pobres más afectados.

Por otro lado, nos sorprenden las declaraciones del primer ministro británico Boris Johnson, que invertirá $ 80.000 millones para reforzar a la Armada inglesa a fin de que vuelva a ser la reina de los mares. ¿Qué mares? El mar es libre, ya no hay islas o territorios que conquistar, y las grandes potencias ya lo controlan. Londres controla el Mar del Norte en caso de un conflicto, pero hasta tanto, fuera de las 200 millas, embarcaciones de todas las nacionalidades pueden pescar libremente y dentro de las 300 millas se pueden explotar recursos naturales, excepto en las grandes profundidades que son patrimonio exclusivo de la humanidad.

Por su parte, Taiwán acaba de comprarle a EE. UU. lo último en materia de aviación de guerra y pese a que esta gran potencia no mantiene relaciones diplomáticas, se ha comprometido a defenderla en caso de ser atacada por China.

Rusia sigue fabricando armas; es su mejor negocio. Ya lo ha hecho con Siria y otros países de la región y así se defiende de las medidas económicas aplicadas por la Unión Europea por su invasión a Crimea y sus diarios incidentes con Ucrania.

China ha multiplicado su ejército para defenderse de un posible enfrentamiento con India, país que tiene asuntos pendientes con Pakistán por cuestiones territoriales, aunque a ambos les sobran tierras.

El futuro nuevo presidente de EE. UU., aunque venga con mucho ánimo a establecer la paz, no puede impedir el plan armamentista cada vez mayor del país. Son planes del Pentágono, en el que poco tiene que meter la mano.

La OTAN fue amenazada por Trump de que su país se retiraría de ella, pues los otros países miembros no cumplen con su obligación de entregar el 2 % anual de su presupuesto para reforzarla y modernizarla.

De acuerdo con los inspectores del convenio firmado en Europa sobre el enriquecimiento de uranio, Irán sigue adelante para adquirir su bomba atómica y, según los ayatolas, la primera será para destruir Israel.

Y sin olvidar el armamentismo de Venezuela, Yemen vive la peor crisis humanitaria mundial tras seis años de guerra, con dengue y desnutrición imponiéndose sobre la pandemia.

Temo decir una herejía, pero hubiera sido mejor que Sigmund Freud, en lugar de investigar los problemas del sexo, profundizara en la razón por la cual el ser humano tiende a armarse y a matar.