¡Concreten, señores!

  Columnas

¡Concreten, señores!

'Más son las generalidades que los puntos concretos de un programa de gobierno'.

Cualquier opción electoral está sujeta a que la opinión la juzgue por sus fortalezas y debilidades. La apreciación que de ello surja puede variar según el ritmo del proceso, que se convierte en una realidad de cambios impredecibles. En tales circunstancias, si antes de que la disputa se encienda las encuestas arrojan determinados resultados, es probable que estos se alteren con el paso de los días.

Tal como se presenta nuestro escenario electoral, encontramos en él a personalidades depositarias de interesantes fortalezas pero también portadoras de evidentes debilidades. Hasta el momento solo se habla de dos probables candidatos, Guillermo Lasso y Jaime Nebot. Ambos exhiben importantes logros. 

Lasso estuvo a punto de ganar la presidencia en un pasaje que dejó dudas en cuanto a su limpieza. Tiene arrestos para intervenir en la justa y dispone de un aparato de campaña y de recursos suficientes. 

Nebot, por su parte, muestra como su mayor fortaleza el haber consolidado un modelo de gestión municipal que, estima, puede ser replicado en el manejo de la administración del Estado. 

Han recorrido el país, han tomado contacto con sus habitantes y han planteado propuestas orientadas a mejorar la economía, crear las condiciones de un desarrollo que ofrezca posibilidades de empleo, y ejecutar cambios institucionales. Sin embargo, en cuanto a la adopción de las demandas y expectativas procedentes de los sectores con mayores carestías como parte integrante de su estrategia de manejo del poder, más son las generalidades que los puntos concretos de un programa de gobierno

En esas circunstancias, las fortalezas iniciales aludidas podrían ser afectadas por una corriente de reacción proveniente de amplios sectores que se consideran postergados y excluidos y que no hallan, en esas opciones, seguridad de representación y posibilidad de toma de decisiones.

Sagacidad para avanzar asoma como elemento indiscutible de una estrategia, ante la posibilidad de que esas fortalezas se diluyan y asomen opciones con planteamientos más concretos y precisos.