Columnas

¿Quiénes somos?

Les mentiría si les digo que sé cómo va a terminar esta historia, pero tengamos presente lo que hemos demostrado...

Si hay algo repetitivo en la historia de nuestro país, lamentablemente, son las crisis. En 1987 dos terremotos en un mismo día azotaron al país y se llevaron con ellos 70 kilómetros del único oleoducto con el que contábamos en esa época. Encima de eso tuvimos un buen tiempo con el precio del petróleo en niveles históricamente bajos. ¿Nos rendimos? No, arrimamos el hombro y con mucho trabajo lo superamos.

En el 99, luego de una serie de desastres, tanto naturales como económicos, llegó el famoso feriado bancario y con él, como única forma de salvar la economía nacional: el dólar. Hoy vemos el dólar como una base sólida de nuestra economía y lo es, pero a pesar de esto, su llegada significó para millones de ecuatorianos la pulverización de sus ahorros y una reducción injusta de su capacidad adquisitiva. ¿Qué hicimos? ¿Tiramos la toalla y fracasamos como país? No, algunos se dedicaron a empezar de cero, pero nuestros hermanos migrantes tomaron la decisión más difícil de su vida: alejarse de los que amaban para poder darles de comer.

En el 2016 un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter nos sacudió, se llevó cientos de vidas y dejó a familias en la calle; prácticamente destruyó una provincia entera. De nuevo, ¿qué hicimos? Trabajamos más duro que nunca, nos dimos la mano dentro de nuestras posibilidades y nos enseñamos los unos a los otros que no estamos solos.

Ahora un virus ha arrasado con la economía global, ha cobrado miles de vidas y cambió nuestra forma de vivir. Les mentiría si les digo que sé cómo va a terminar esta historia, pero tengamos presente lo que hemos demostrado que somos los ecuatorianos: resilientes, trabajadores (si escuchas a alguien decir que por naturaleza somos vagos, ya sabes cómo contradecirlo), solidarios y una palabra que por respeto a la redacción de este prestigioso diario no menciono.

Termino con las palabras del gran Rocky Balboa: “No se trata de qué tan duro golpeas sino qué tan duro pueden golpearte, lo aguantes y puedas seguir avanzando”.