Columnas

Otra vez Kafka

"El Estado tiene que aceptar sus limitaciones y la población debe educarse en el largo plazo"

En estos días de luto y de miedo, estamos viviendo lo que le ocurrió a Josef K., el personaje de El proceso, de Franz Kafka. 

“Alguien debía haber calumniado a Josef K., porque, sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana”. El desarrollo de la novela es conocido: K. entra en un laberíntico proceso pero no sabe de qué se le acusa. Se da cuenta de la gravedad de su situación pero no puede hacer nada para impedirlo. A su alrededor, las personas se han convertido en estatuas, no por su consistencia física sino por la distancia que imponen a lo que le está sucediendo. 

El proceso, se entera K., a mediados de la novela, no arrancó recientemente; viene gestándose desde mucho antes. Kafka tiene un defensor de oficio, aventuras amorosas, hasta un capellán que le interroga en la catedral, pero el tono de la novela es que la suerte está echada.

El relato de la pandemia que nos acosa es inverosímil, absurdo. ¿Cómo un virus generado en una ciudad china se vuelve mundial en cuestión de meses? ¿Cómo es posible que el mundo al que estábamos acostumbrados, con sus reglas escritas y no escritas, los modos de relación, la vida misma de las personas sea tan brutalmente afectado? 

Hace meses, lo que estamos viviendo no hubiera pasado de ser una buena o mala película de ciencia ficción que terminaba al salir del cine. 

Hoy, nadie puede salir a ningún lado. No está rota solo la seguridad personal sino la economía a nivel mundial. Empresas, trabajos, ocupaciones, todo ha sido trastocado. Resulta imposible creerlo si no fuera por los dramas personales. 

Hay que replantearse el mundo que viene. No será igual al anterior. En nuestro país no es posible, y lamentablemente se ha visto en estos días de dolor, que se sigue alimentando prejuicios de grupos sociales contra grupos sociales. 

El Estado tiene que aceptar sus limitaciones y la población debe educarse en el largo plazo. No para aplaudir obras de fósforo sino instituciones que realmente funcionen. Más profilaxis y no casos.