Columnas

Hacia otra historia anónima

"¿Y si la historia dejase de ser esa serie de episodios entre heroicos y oprobiosos de nombres de hombres y lugares consagrados? Hay otra historia, subterránea, por así decirlo..."

Preguntaba en mi artículo anterior sobre la vigencia de la celebración o por lo menos conmemoración de aniversarios históricos considerados relevantes, si habría una lección desde la historia, para nuestros días tan agitados y cambiantes, donde la juventud siente que está viviendo una etapa completamente diferente a las anteriores y que por tanto no tiene que mirar al pasado más que como entretenimiento o curiosidad.

Desde la Modernidad por lo menos, en un momento determinado, las sociedades han creído inaugurar un tiempo diferente al que habían vivido hasta entonces. Fue el caso de la Revolución Francesa donde, desde el Antiguo Régimen hasta el antiguo calendario fue removido y se impuso, tanto la dictadura de los que hasta entonces no habían tenido nunca el poder hasta una nueva forma de contar los meses con nombres como Brumario, Termidor. Los filósofos ilustrados con su narrativa de los tiempos y de la razón daban legitimidad a lo que estaba sucediendo. O el de la Revolución Rusa de 1917, que terminó de aniquilar al antiguo imperio de los Romanov y trató de instaurar una nueva forma de convivencia y de producción.

En el 68 del siglo pasado, los jóvenes estudiantes de París, Berlín, las principales ciudades universitarias de EE. UU. creían inaugurar también un tiempo diferente. Hoy que hablamos de “Posverdad”, de la revolución digital de la que somos actores y pacientes, opinamos también enfáticamente que todo lo que nos acontece no tiene nada que ver con el pasado que no tiene nada que enseñarnos. Por cierto esta afirmación no es nueva ni nuestra, aparece en Condorcet, como nos hace ver el filósofo Miguel Giusti, en su obra Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano.

Pero, ¿y si la historia dejase de ser esa serie de episodios entre heroicos y oprobiosos de nombres de hombres y lugares consagrados? Hay otra historia, subterránea, por así decirlo, que transcurre en el anonimato de las costumbres, las formas de alimentación, el intercambio de mercancías, los ritos de vida y muerte de las personas que no tienen nombre reconocido pero que son el rostro de los siglos.