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¿Estamos aprendiendo?

"Todavía continúa la mentalidad populista, potenciada por el resentimiento y la generalización que se inocularon durante la década pasada, que cree que solo basta exigir, poner en leyes, más obligaciones a los demás porque tienen recursos ilimitados"

Se dice que las grandes catástrofes dejan lecciones inolvidables. Que las personas no vuelven a ser lo que eran antes, sino que cambian drásticamente para bien.

La enseñanza de esta pandemia y de la crisis económica que trae, supone dejar de lado las posiciones unilaterales, y más bien trabajar en consenso, sabiendo que todos deben sacrificar una parte de lo que antes era intocable. En nuestro caso, que la mentalidad pre-Covid 19, basada solo en la exigencia de derechos pero no en compromisos de servicio, dé paso a una nueva mentalidad.

No estoy seguro de la respuesta afirmativa a la pregunta. Todavía continúa la mentalidad populista, potenciada por el resentimiento y la generalización que se inocularon durante la década pasada, que cree que solo basta exigir, poner en leyes, más obligaciones a los demás porque tienen recursos ilimitados. 

Paradójicamente, es el campo de la educación donde más se echa de menos un aprendizaje de estos días duros. Los colegios cumplen una labor fundamental en la educación, que va más allá del problema personal de la enseñanza de los hijos de cada uno y que permite la formación de los jóvenes para su desarrollo futuro y la estabilidad social del país. Su labor es estratégica. 

Los padres de familia que escogieron libremente a las instituciones particulares para la educación de sus hijos, tienen la responsabilidad de apoyarlas y no de abrumarlas con pedidos que las sobrepasan. 

Los colegios particulares arrastran onerosas carteras vencidas no siempre producto de la falta de ingresos de los padres sino por la conocida “viveza criolla” que permite no cumplir con obligaciones mientras se viajaba a todas partes y se hacía todo tipo de gastos. ¿Es esa la solidaridad que se requiere? 

Para colmo: no permitir a los colegios particulares de la región litoral iniciar sus clases en el mes de mayo con el pretexto de que no todos están preparados, muestra que las autoridades de educación no han aprendido tampoco nada de la crisis en nombre de falsos igualitarismos que solo conducen a la destrucción. Mil veces lamentable.