Gatillo

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Gatillo

Todos tenemos, por distinto que sea, un evento gatillo que dispara nuestro hastío y lo convierte en acción’.

Diez profesores ondeando banderas de UNE Guayas bloquean la perimetral de Guayaquil. Queman llantas y obstaculizan el arranque de la jornada; en hora pico agregan al tráfico emociones negativas para ratificarnos que todo va mal. Los medios reportan del suceso...

Los policías se ven correteando tras los supuestos “maestros”. Están jugando: un docente lanza una llanta a la hoguera, tras la cual corre el agente y ataja. Otra llanta por acá, y otro atlético policía ataja. No hay contacto. Un agente intenta dialogar, pero los manifestantes se hacen los sordos y arengan; son cuatro frente a cuatro amagando un espectáculo. Las cámaras filman todo; pero no hay toma en perspectiva de la ridícula envergadura del show. Bien podría ser un tiktok.

Cientos de carros, camiones y transporte público parados. Patético espectáculo recogido como noticia por su impacto social, económico y… político.

La política no es más que la organización colectiva y la gestión del poder: es tan solo una batalla entre la legitimidad de que unos proyectos sociales gozan respecto a otros.

El Estado moderno, aquel ya muy vetusto invento, ve su legitimidad caducar por estos días. Nadie cree en sus instituciones, al punto que agentes del orden no pueden ejercer autoridad para restablecer la circulación en una de las arterias del puerto principal de un país. Bloquear vías públicas siendo delito…

La economía, aquella que está parada esperando que se abra la vía, tampoco va mejor: ¡qué legitimidad puede tener para que su paralización importe tan poco! Los periodistas no entrevistan a los afectados, más legitimidad merece el patético espectáculo.

Los profesores no gozan tampoco de la legitimidad política nacional. Menos la UNE. Pero si resultan ilesos y en virtud triunfadores de esta vergonzosa escenificación política, es porque no hay nadie más que goce de legitimidad para abrir el camino. Y la economía sigue parada en fila india.

Hace unos días empecé a preguntarle a las personas con las que me topo cuál estiman que será el evento público que gatille su rechazo definitivo a esta patética crisis de nuestra política.