La puerta

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La puerta

Como sugerencia final, todos debemos tener una ventana abierta y asomarnos de vez en cuando para ver las caras de esa generación que heredará lo hecho por nuestras acciones u omisiones de hoy...

No todo es mala noticia, que la mala hierba que sale no nos quite la vista al horizonte sostenible.

Con Pablo Zambrano, presidente ejecutivo de la CIP y su equipo, conversamos sobre reunir a las empresas y hablar de sus desafíos en sostenibilidad. La idea fue siempre mantener alta la vara pero permitir que las empresas asomen la cabeza en esa puerta llamada sostenibilidad, donde no saben si les espera el cuco malo del Ministerio de Ambiente que no entiende dinámicas productivas o la lavandería de identidad dizque verde con un anuncio tentador que reza así: “entre aquí, compre esto y ya usted es verde sin tanta fatiga; y promocione gastando más en decirlo que en serlo”; o los cantos de sirenas de soluciones que no se sostienen en el tiempo; o consultores ambientales bien presentados, pidiéndoles inversiones millonarias sin entender que el negocio necesita alinear ecoeficiencia con rentabilidad, y premiar mejor a los colaboradores que las encuentren; o un grupo de ONG hostigadoras mirando la paja ajena; o una academia que pide “hay que ser sostenible” pero no enseña la materia en la escuela de administración; o mejor si cuando asoman sus cabezas por esa puerta ven a otros líderes en diversos sectores de la economía y organizaciones que invitan a una apacible sala de espera, con un reloj por la urgencia de tomar medidas, para que luego el empresario en búsqueda de la sostenibilidad haga caso al pie de la letra, sustituyendo medidas, ejercitándose junto a sus colaboradores, o si simplemente es un diagnóstico más a la basura.

Al final de cada día, fueron 2, el privilegio fue el mío: preguntar y repreguntar a los empresarios y a otros invitados, como al representante del BID en Ecuador cuando a la pregunta de ¿qué experiencia de vinculación con la sostenibilidad te gustaría vivir?, nos contesta con una alegría que se sentía: “¡Ya tuve esa experiencia! Hace unas semanas me fui a sembrar manglar en Posorja, metí el brazo en el lodo y estuve con la comunidad”. Una respuesta que nos hizo ver que todos somos iguales, de carne y hueso, con dudas, y circunstancias diferentes, y la humildad del verdadero líder.

Con solo 25 % de empresarios, de acuerdo a PWC, que conocen la sosteniblidad, resumo algunos de los aportes inspiradores:

- Redefinir el éxito.

- La sostenibilidad no es lo mismo para todas las empresas. Cada empresa tienes roles diferentes en la sociedad y ante la sostenibilidad.

- Establecer una línea base para poder contribuir, prevenir, controlar, normar y rendir cuentas.

- Conocer los problemas ambientales de cada uno de los sectores y trazar objetivos.

- Asociar beneficios y objetivos del negocio.

- Tener un enfoque preventivo ante los riesgos de cambio climático.

- Capacitar al capital humano

- Incluir la desnutrición en la discusión con trabajadores, proveedores y consumidores.

- Crear alianzas con la Academia.

- No dejar actores pasivos sino compartir la urgencia y las tareas.

- Ser vulnerables e incluir nuevas visiones.

- La eficiencia energética es la mejor energía renovable.

- …y mucho más.

Como sugerencia final, todos debemos tener una ventana abierta y asomarnos de vez en cuando para ver las caras de esa generación que heredará lo hecho por nuestras acciones u omisiones de hoy.