París a Glasgow

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París a Glasgow

'Y resulta que ni así alcanzamos el objetivo de mantener el clima mundial por debajo de 1,5 grados en las siguientes décadas’.

Desde la vigencia del Acuerdo de París en el 2016, más de 120 países se han comprometido en determinados años para lograr ser carbono cero (lo que emito en CO2 como país, lo reduzco, y lo que no puedo, lo compenso). También hay cientos de ciudades que hicieron el mismo compromiso, desde Nueva York a Reikiavik, de Medellín a Ciudad de Cabo. Y lo relevante fue el compromiso empresarial, más de un cuarto de las compañías de Fortune 500.

Y resulta que ni así alcanzamos el objetivo de mantener el clima mundial por debajo de 1,5 grados en las siguientes décadas.

La pandemia contribuyó más que cualquier país, ciudad o multinacional. Las emisiones de CO2 cayeron en un 7 % de acuerdo al reporte de emisiones de NN. UU., así como cayó el 4,4 % del PIB mundial. Y la inversión en energías renovables sigue siendo cinco veces superada por los ingresos de la producción de hidrocarburos. Mientras, Australia, Brasil, California siguen sufriendo récords en incendios forestales.

El MIT en su Índice del Futuro Verde, 2021, nos ofrece una nueva radiografía de los países frente a su futuro. Hay 16 países llamados los abstencionistas climáticos. En política, el abstencionismo es la decisión de no ejercer el derecho al voto en las elecciones. Es decidir no decidir. Por ello es necesario conocer el tamaño del problema e involucrarse. Estos abstencionistas climáticos serán dejados atrás en el futuro por su falta de progreso y compromiso hacia desarrollar una economía moderna, limpia e innovadora. Y Ecuador está en ese grupo exclusivo de no preparados para el futuro verde: sin nuevas fuentes de energías renovables; sin una sociedad consciente en construcción sostenible, reciclaje, forestación; sin innovación y patentes registradas en energía, tecnología de alimentos o manufactura limpia; sin política climática eficiente en incentivos, que mide el nivel de ambición en energía, agricultura y finanzas.

¿En dónde Ecuador lo hace bien? En sus bajas emisiones de carbono respecto del crecimiento poblacional y económico. Lo que es un desafío -posible- en un Gobierno que quiere aumentar el crecimiento y producción, aumentando inversiones, y con un país eminentemente agroindustrial en un mundo altamente competitivo.

Cinco años después de París, ¿cuáles son las expectativas en Glasgow, la reunión de los países parte de la Convención Marco de NN. UU. en la lucha contra el cambio climático ahora en noviembre, aparte del paseo de las delegaciones a una linda ciudad, y 120 jefes de Estado? Sin duda alguna, la Unión Europea mantendrá el liderazgo. Acaban de presentar su Objetivo 55: reducir 55 % de sus emisiones para el 2030. Y han iniciado una reforma a su régimen comunitario de comercio de derechos de emisión, así como nuevas propuestas para la regulación de combustibles para aviación, marítimo, entre otras.

Se espera también alcanzar a nivel mundial ser carbono cero; cumplir la promesa de dedicar 100.000 millones de dólares anuales a la lucha contra el cambio climático; y aprobar una propuesta consensuada de nuevas acciones.

Puede ser más bla, bla, bla mundial, pero esperemos sea pie al nuevo eslogan: “Más Ecuador verde en el mundo y más verde en el Ecuador”, y a acciones de impacto.