Columnas

Mr. Rogers

Mientras se crece económicamente, más apegados debemos estar a nuestros valores e intereses, y a los de los ciudadanos.

A sus 40 años inició un programa de televisión infantil que impactó a por lo menos dos generaciones de americanos, pues estuvo hasta sus 73 años en el programa.

Enseñaba a ser educados con las personas, valores, la importancia de hablar las cosas como son, lo agradable que es ser bien recibido y que alguien se preocupe de uno; la realidad de lo que significa vivir en comunidad, el significado de las palabras y las acciones, como cuándo murió el Presidente John F. Kennedy, y su programa usando marionetas preguntaba: ¿qué significa asesinato?

O las palabras después de septiembre del 2001.

Y cuando fue el concierto de Ariana Grande en Inglaterra, luego del atentado terrorista, se volvió a recordar lo que Mr. Rogers compartió sobre el consejo de su mamá: “siempre busca a los que ayudan, siempre se reconocen”.

La música o el estribillo famoso de Mr. Rogers va así: “It’s a beautiful day in our neighborhood” (es un día maravilloso en nuestro vecindario), y terminaba así: “Won’t you be my neighbor?” (¿Podrías ser mi vecino?).

Le preguntaban por qué las personas se le acercaban a decirle “Gracias”. Contestó: “Las personas quieren estar en contacto con la honestidad; les tenemos que decir la verdad de manera oportuna, y no decirles cuán bien están las cosas cuando no es así, y creo que eso es parte del agradecimiento”.

Juan Pablo Cárcamo, sacerdote jesuita chileno, en una conversación sobre lo que pasaba en Chile me dijo que su país se quedó sin alma, y que lo que vemos es el resultado de años de abandono del ser humano y sus preocupaciones y afectos personales.

Mientras se crece económicamente, más apegados debemos estar a nuestros valores e intereses, y a los de los ciudadanos.

Esta semana que inicia, la primera de diciembre, comienza con la reunión anual de los países por la lucha contra el cambio climático, en Madrid, la famosa COP25 - Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que no llega con acuerdos, que sigue con noticias fatalistas de que la temperatura está por incrementarse a 2 grados así como el nivel del mar, que nos conmina a cambiar sin ser legalmente exigible para ningún país.

Creo que la COP y Naciones Unidas también se quedaron sin alma hace muchos años, sino recordemos la carta que envía el representante en Ecuador recomendando matar a los hijos en los vientres maternos porque Ecuador se ahorraría más de 400 millones de dólares; así como le pasa a la Asamblea Nacional y a los gobiernos.

No queremos ver en nuestra sociedad, en nuestras familias, entre los ciudadanos: discursos incivilizados, apelativos e insultos... Queremos una generación de ciudadanos nacionales e internacionales, innovadores en su discurso, en sus enseñanzas, en sus acciones, a quienes agradecer. Y eso solo se logra con la verdad, la dignidad y los valores.