Durante mi gobierno

  Columnas

Durante mi gobierno

No se olviden que el socialismo junto al populismo solo reparte miseria. Cortan las piernas y después como gran cosa, regalan las muletas.

Esta es una muletilla que usan todos los candidatos en el período de campaña electoral. Naturalmente, todos van a ganar y abusando de la palabra expresada prometen como se dice, el oro y el moro. En un momento de reflexión deben arrepentirse por el engaño al pueblo votante. Es imposible hacer obras, algunas faraónicas y otras necesarias. De manera que, de forma consciente, todos empiezan con mentiras. Esta costumbre ha sido siempre usada y abusada. Es la manera más directa de conseguir votos, evidentemente propiciada por la falta de educación de la masa electora.

Es momento de profunda reflexión, pues estamos a escasas semanas del acto que iguala a los seres humanos. Lo mismo vale un voto depositado con las intenciones de salvar al país de las garras del neocomunismo, como el voto que manifiesta una torpeza supina si es que eligen al títere del más grande depredador que ha tenido este pobre Ecuador. Sí, a ese que quiere sacar oro de los celulares y ofende la memoria del Viejo Luchador con tan solo mencionarlo.

Ecuatorianos, esta vez es crucial para nuestro futuro y el de las generaciones venideras, el escogimiento del sucesor. No podemos darnos el lujo de seguir por los caminos llenos de lodo putrefacto que nos conduzcan a los países de exterminio. Sí, a Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Brasil y Cuba me refiero. No pueden ser tan tontos. Ese porvenir no se lo deseo ni a un animal.

Que los integrantes del foro maldito y sus apéndices hayan elegido ese destino para estos pueblos, se entiende. Eso sí, ellos, todos, no lo escogen para vivir, peor para que sus hijos estudien. No son tontos. Son unos descarados destructores de lo bueno que la historia nos legó. La ley del embudo les viene como anillo al dedo.

Si ven a un robolucionario haciendo cola para conseguir comida, tiemblen, pues el fin del mundo se acerca.

Ellos han diseñado el sistema para vivir de una manera que, si fueran honrados, no lo conseguirían nunca o no sería tan de alivio. Son élite entre los pobres que creyeron en sus porquerías.

No se olviden que el socialismo junto al populismo solo reparte miseria. Cortan las piernas y después como gran cosa, regalan las muletas.