Columnas

¿Qué han ‘cleído’?

Pretendía la excelencia y parió a Yachay. Otro fiasco, de los innumerables que engendró.

Resulta desconcertante comprobar que con la eliminación de la cláusula de confidencialidad impuesta al Estado ecuatoriano, el CDB (China Development Bank) dejaba sus garras clavadas para sangrarnos hasta límites insospechados. Sin duda, esta acción es una más de las tantas que ideó la robolución para sus protervos fines aniquiladores.

Decía en un artículo anterior que nos incluyeron a los ecuatorianos en la preventa petrolera. No cabe la menor duda. Por eso tanto hermetismo en el negocio, que debimos conocerlo todos, con la debida antelación.

Hoy -2020/08/07- dice la prensa que los chinos graciosamente y de manera unilateral, decretan una veda a la pesca por dos meses. ¡Qué se han creído estos arrasadores! La veda es porque se agotaron los peces gordos y de manera grotesca anuncian la llegada de 80 barcos más para acabar con lo que dejaron una vez que finalice la medida autoimpuesta. Se van a levantar con el “santo y la limosna”.

El gobierno de turno, siguiendo los lineamientos del anterior, recibirá más dinero, al chulco, vendiendo lo que dejó Atraca PAIS. Al fin y al cabo son la misma cosa.

Le atribuyen a una santa ecuatoriana la sentencia de que “el Ecuador desaparecerá por acción de sus malos gobernantes”. Parece que tenía razón.

Y de la venta de combustible por parte de un ecuatoriano beneficiado del subsidio, ¿se sabe algo? Dra. Salazar, una explicación sí merecemos los honrados que quedamos.

No puede ser posible que a  todos los habitantes de este maltratado país nos pretendan meter en un mismo saco. Esa acción está bien para los sapos y culebras que proliferaron en la década perdida. Lo ideal sería que lo hagan para arrojarlos al averno, pero eso sí, dejando lo mal habido para que el pueblo del Ecuador salga de la pobreza, no con limosnas sino con trabajo honesto que genera casi siempre la clase que arriesga e invierte. La que hace grande a un país.

Eso no lo entendió el humanoide que la pulverizó y de yapa arrastró a las universidades y colegios de profesionales. Pretendía la excelencia y parió a Yachay. Otro fiasco, de los innumerables que engendró.