Columnas

Entrega total

"Creo que la presencia de la flota-fábrica china frente a nuestro territorio insular con el mar que lo rodea es la yapa del contrato de preventa"

Así, con el título de aquella canción de Abelardo Pulido que la hiciera tan popular Lucho Gatica, quiero manifestar que es la manera en que el depredador más grande del Ecuador nos entregó a los chinos. En términos de justicia, es culpable de todos los males que soportamos luego de los largos años de la robolución.

Eso de la preventa del petróleo a dichos comunistas no solo ha sido esa acción. Creo que la presencia de la flota-fábrica china frente a nuestro territorio insular con el mar que lo rodea es la yapa del contrato de preventa.

Me parece que la venta fue del país entero, con nosotros incluidos, habida cuenta de que somos los que tenemos que devolver el dinero que vino para obras realizadas por chinos, de mala calidad y sobreprecio. Con la salida de divisas a bancos chinos contribuimos para que hagan fuerte su economía. Tanto, que poco a poco se apoderan del mundo occidental, que paga su ambición desmedida, sufriendo, en cualquier momento, las consecuencias de la avaricia, contando con el COVID-19 como un adelanto.

Como dice un profesor de Economía en España: “se está aplicando el modelo parasitario de expansión económica por parte de los chinos comunistas”. Me imagino que lo inició Mao y continúa hasta el actual dictador, que gracias a los izmierdistas de Atraca PAIS, lo consiguen y con creces, en nuestro territorio.

Esa flota necesita combustible para trabajar. Se asegura que gente del país provee lo necesario para que permanezcan activos. Han mencionado a un manabita, político, por supuesto. ¿Lo investigan? ¡Quién sabe! Y para indignar, la prensa destaca hoy -31 de julio- que a una persona ciega, por su enfermedad de fondo la pasan, ahora, a una casa de salud. Condenada a 8 años por peculado. Faltaron unos 700 dólares en la caja de un hospital. Grave delito.

No hay que hilar fino. Las ladronas de millones de dólares en el desgobierno, ¿donde están? En el exterior o en cargos públicos, con grilletes electrónicos, pero gozando de lo mal habido. Ni qué decir del atraco millonario a los hospitales, en sus compras, en plena pandemia. Criminales. ¿La justicia es solo para los pobres? ¡Qué asco!