Columnas

Ecuador azotado

Ya vendrán días mejores en los que seguiremos viviendo como ha sido nuestra costumbre, nuestra realidad.

Cual ave Fénix, este maltrecho país, comienza a levantar cabeza luego de haber soportado casi catorce años al socialismo robolucionario y ocho meses a la plaga china.

Es sin duda la actuación de dos mujeres valientes la que ha permitido que la justicia corrupta se torne clara, poniendo al devastador y sus vasallos en el lugar que les corresponde, por lo menos ante los ojos de la gente honrada que nunca creyó en los mandatos del malévolo foro de izquierdistas.

En plena vigencia del mamotreto de Montecristi, fabricado a gusto del depredador, por seres humanos indignos de representarnos, la fiscal general Salazar y la jueza Camacho encendieron el faro de la esperanza. Así de sencillo y claro.

Conforme pasen los días, esta acción histórica irá calando, aun en las mentes de gente que cree todavía en las ideas dañinas que tanto nos perjudican. Entre tantas, destaco la división creada entre clases, que como es sabido, existe en cualquier país del mundo, incluidos los paraísos soñados pero no visitados y peor escogidos para ir a gozar con el dinero que nos robaron de manera artera y descarada.

Se aproxima el día en el que se escoge a quien le tocará una tarea muy dura, pues tiene que luchar en numerosos frentes, que fueron los que escogió el foro ese para desestabilizar al Ecuador y a la región toda.

La proliferación de chimbadores es grande y así será cada vez mientras el Estado subvencione su aventura. Cuando el dinero salga de los bolsillos de los aspirantes a alguna dignidad, entonces se acabarán estos elementos interesados en los dineros de los que deseamos que exista, por ejemplo, educación y salud para todos.

Que sea esta la oportunidad de rendir mi homenaje a los héroes que ofrendaron su vida para salvarnos de una trilogía nefasta, que la conforman el virus, la OMS y el MSP con sus ministros, COE incluido.

Exhorto a la ciudadanía para que no abandone la mascarilla, lavado de manos y distanciamiento social.

Ya vendrán días mejores en los que seguiremos viviendo como ha sido nuestra costumbre, nuestra realidad.