Columnas

Ahora o nunca

Aquí lo que se necesita es trabajo y oportunidades para dejar ese sitial en el que los han mantenido por años el populismo y los mentirosos socialistas del siglo XXI.

Así de sencillo. El 7 de febrero nos jugamos lo que nos dejaron como presente y el futuro. No el que dicen el títere y el prófugo que nos van a devolver. Ese no existe. Es el que queremos heredar a nuestros descendientes, sin ladrones y las taras que fue sembrando a su paso la robolución de la manera más infame. Que yo recuerde, no ha habido situación tan grave y peligrosa para que Ecuador siga considerándose país libre y democrático. Esta vez elegimos la vida que siempre hemos querido para transitar con seguridad por las calles y poder trabajar para mantener con orgullo la familia que hemos formado, sin considerar clases sociales o barrios a los que la mayoría llegamos con esfuerzo y tesón, no con coimas, limosnas ofensivas o subsidios que mantienen al pueblo esclavo y cabeza inclinada ante los ladrones que por error e ignorancia eligieron. En la trama armada por el prófugo y compinches, utilizando el dinero robado al pueblo, está inmersa la destrucción y la miseria que se gestó como política nefasta en el maldito Foro de Sao Paulo, nido de trasnochados y asquerosos izquierdistas, algunos muertos, gracias a Dios; otros presos, por haber practicado los mismos actos que fueron criticados y satanizados cuando tenían ideales, que resultaron ser peores a los que con vehemencia criticaron. Dinero proveniente de un país ahora sumido en la miseria, obedeciendo dictámenes de un ser que se encargó de aniquilar a un pueblo alegre, gestor de música y productor de tabaco y azúcar entre otros, que hicieron a la isla un ejemplo en lugares de habla hispana.

El solo hecho de considerar una segunda vuelta como posibilidad de hacer gobierno ya es indignante, pues da oportunidad a que los chimbadores negocien. Ejemplo reciente de esta mala tendencia nos dio España al unir el agua y el aceite para poder gobernar y poner en peligro una nación que a base de buenos gobernantes logró insertarse en la Comunidad Europea.

Entonces, ahora más que nunca, los ecuatorianos debemos escoger a la persona que nos va a salvar del abismo llamado neocomunismo, hambreador y destructor de todo lo que nos heredaron nuestros ancestros y que tenemos que pasar a los que hemos formado. Recuerden que pobres hay en todo el mundo. Aquí lo que se necesita es trabajo y oportunidades para dejar ese sitial en el que los han mantenido por años el populismo y los mentirosos socialistas del siglo XXI. Es decir, los izmierdistas.