Protesta social y desinstitucionalización

  Columnas

Protesta social y desinstitucionalización

Uno de los errores del gobierno, además de su prepotencia y subestimación a los grupos subalternos.

Concluyendo el artículo anterior, La coyuntura política 2019, destacamos que según Cedatos, por encuesta de noviembre 27, el presidente Moreno concluye el año con 19 % de aprobación de su gestión y con tendencia a bajar más, luego de 30 meses de su período constitucional: ¿por qué la caída en picada? Nadie puede negar las dubitaciones, incoherencias y errores de este gobierno del “rupturismo en la continuidad”; en el fiel de la balanza pesa más lo reseñado que las acciones de desinstitucionalización que algunos analistas, en sorna o desconocimiento, llaman régimen de transición (preguntamos, hacia dónde y para qué). Uno de los errores del gobierno, además de su prepotencia y subestimación a los grupos subalternos, ha sido la promulgación del decreto 883 sin haber dialogado mínimamente con los sectores vulnerables afectados. 

No haber preparado un programa mínimo de medidas compensatorias; haber mentido sobre los montos de subsidios a los combustibles, nunca dijeron que se concentran en diésel (que se emplea totalmente en el aparato productivo) y GLP (su aumento provocó la destitución quiteña de Bucaram) y que las gasolinas producen utilidades al Estado. Por ello variados actores sociales se expresaron en las calles de Quito y del país; el indigenado tuvo un protagonismo pero también estuvieron los trabajadores, transportistas, jóvenes, pobladores, mujeres, etc. Sorprende que frente a cuatro documentos de evaluación de lo sucedido en octubre, dos nacionales y dos internacionales, que destacan el uso exagerado de la fuerza por la fuerza pública, pero reconociendo que no emplearon armamento letal, el régimen los impugne. 

Pero en lugar de rectificar, el gobierno habla de insurgencia, rebelión, violencia criminal, terrorismo, en un lenguaje de la seguridad nacional del 70 a ciertos hechos de vandalismo y violencia que se dieron. El general Jarrín, recuperando enseñanzas de la Escuela de las Américas, publicita: “Las FF. AA, en crisis o estados de excepción, deben asumir el mando y las otras instituciones deben subordinarse”, violando flagrantemente la Constitución. O son los presagios de un militarismo.