La geopolítica de las vacunas

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La geopolítica de las vacunas

Actualmente, según la OMS, 3 de cada 4 dosis producidas se concentran en los 10 países más ricos del mundo. Estos concentran el 76 % de las vacunas inoculadas.

Un año después, el virus SARS-CoV-2 y su enfermedad, COVID-19, continúan afectando a nivel global, provocando graves y profundos trastocamientos en la economía mundial, el funcionamiento de los Estados y en todos los ámbitos de la vida social; haciendo más evidentes las desigualdades entre países y agudizando las inequidades de un capitalismo en crisis, inflexible y dogmático; ¿o estamos ante un capitalismo del desastre, como sostiene Noemí Klein?, incapaz de mutar ante las exigencias de cambios de los pueblos que reclaman que la cooperación y solidaridad son el principal camino hacia la paz, la democracia y el bienestar de toda la humanidad. Los recurrentes rebrotes epidémicos y sus olas de contagios que se producen a nivel mundial solo podrán ser reducidos y neutralizadas por una vacunación masiva y equitativa, tesis que ha avanzado muchísimo. Como nunca en la historia de la Ciencia, en alrededor de 11 meses se han descubierto varias vacunas gracias al financiamiento público, y han avanzado significativamente la clínica y las terapéuticas para reducir la mortalidad. Pero la epidemia continúa, es letal y hay que cuidarse. Por las contradicciones del sistema capitalista, la vacunación ha conllevado problemas que bloquean su producción masiva y una distribución más equitativa y urgente para todos, sin discriminación. Actualmente, según la OMS, 3 de cada 4 dosis producidas se concentran en los 10 países más ricos del mundo. Estos concentran el 76 % de las vacunas inoculadas. Tan desigual distribución ha hecho que 177 Estados impulsen la vacunación, pero 167 a niveles muy ínfimos, como Ecuador; incluso hay 36 naciones que no han comenzado el proceso, las más pobres del planeta. Estos “bloqueos” son: las vacunas tienen patentes y propiedad intelectual que impiden la transferencia de sus tecnologías para la producción masiva mundial. Hay apertura por parte de la OMC y la OMPI: la legislación internacional sí permite “revisarlas” en casos excepcionales como el actual, pero desde octubre pasado alrededor de 5 países se oponen. “O nos vacunamos todos, o nadie estará a salvo”. (Continúa)