Bochornos y desinstitucionalización

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Bochornos y desinstitucionalización

Relativa permisión existe en un contexto marcado por un conflicto político, pero se repudia cuando uno de los contrincantes, que percibe al otro como enemigo y no como competidor, recurre a la violencia cobarde al atacarlo lanzándole agua y el recipiente en un acto conmemorativo. El bochornoso acto resalta la inestable personalidad del agresor, expresa la degradación del entorno político, y nos debe hacer reflexionar sobre varios aspectos, ya que lo que sucede en Quito, en su Municipio, debe resolverse en democracia y derecho por el país: 1.- El 28 de mayo de 1945 conllevó un cambio de época, régimen y una novedosa constitución; esta trajo cambios en la institucionalidad local-municipal con la nueva figura del alcalde. Desde esa fecha hasta la actualidad han pasado 24, los cuales siempre han estado representando a un partido político y, por ende, a un proyecto de ciudad. 2.- Pero desde la segunda década del siglo XXI, con los cambios introducidos por la Constitución de 1998 y, después, la del 2008 y el Cootad, en 2010, se produjeron una serie de desajustes en la readecuación de las instituciones locales a esta nueva realidad; en el caso quiteño se expresaron desde 2014, con el alcalde Rodas, hasta la actualidad, con la inexistencia de un proyecto de ciudad, ausencia de una base política y debilidad de la representación ciudadana. 3.- Llama la atención que el alcalde Yunda y el vicealcalde/alcalde Guarderas, que proviniendo de un mismo movimiento político, Unión Ecuatoriana, este no haya participado en el seguimiento e interlocución entre ambas autoridades para evitar casos de corrupción o enfrentamientos personales-políticos. 4.- Sorprende, que se haya suscitado tal zafarrancho judicial que implica a las más altas autoridades de la ciudad y de administración de Justicia, lo que ha abonado a una mayor polarización social y desconfianza en la democracia plebeya. Exhortamos a las autoridades enfrentadas a respetar la institucionalidad existente y dejar que decidan las instancias constitucionales-legales acatando sus resoluciones. Que este lamentable incidente político sirva para crear más ciudadanía y fortalecer la democracia local.