Gaitán Villavicencio | Violencia criminal creciente
La aprobación y confiabilidad del presidente cae, cada vez más, en picada por ineficiencia y mentir
En el balance analítico de 2025 destacamos que el gobierno Noboa ha cumplido muy limitadamente las demandas sociales prioritarias planteadas recurrentemente por el pueblo, que incluso constan en el plan de gobierno presentado al CNE y el Plan Nacional de Desarrollo. Parece que en el poder las primacías gubernamentales cambiaron por sus relaciones con los grupos hegemónicos nacionales y compromisos internacionales con el gobierno Trump y FMI/BM y regímenes derechistas de la región.
La aprobación y confiabilidad del presidente cae, cada vez más, en picada por ineficiencia y mentir en materia de lucha contra el crimen organizado y la delincuencia común: 2025 es el año más violento constatado de la historia republicana; se registran 9.216 homicidios agravados, 32 % más que 2024. Ello nos sitúa como uno de los países más violento de ALC y del mundo, por la tasa de 50,91 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Vale destacar que en un lustro el número de homicidios agravados ha crecido casi nueve veces: en 2020 fueron 1.372 y en 2025 9.216, que explicitan la ausencia de políticas públicas integrales de seguridad ciudadana, baja calidad y corrupción de la fuerza pública y poco liderazgo estatal. Nunca hemos sido una isla de paz, no hemos tenido la violencia política de nuestros vecinos, pero siempre ha habido una creciente violencia social que se ha controlado represivamente y tutelado clientelarmente por el Estado.
Desde noviembre de 2023 a diciembre de 2025, administraciones de Noboa, se han registrado en 2023 tasas de 47, 25; en 2024 38,80 y en 2025 50,91 de homicidios violentos por cada 100 mil habitantes: ¿qué sucedió con la tasa de 8,45 que habíamos disminuido, y que anunciaba un optimista proceso de alcanzar paulatinamente la seguridad ciudadana exigida por el soberano? Se volatilizó y se produjo un brutal incremento en un 12,11 que perdura hasta la actualidad, con el pasaje de sicariatos individuales -que perduran- a masacres, las cuales se trasladan desde las cárceles a las calles.
La opacidad comunicacional y errática gestión del régimen han escamoteado una explicación concisa al pueblo de por qué estos fracasos. Presentaremos otros indicadores e interpretaciones.