Columnas

Escenario preelectoral

"Antes de la pandemia de coronavirus a nivel nacional ya se habían encendido varias alarmas sobre la calidad y situación de nuestra democracia, que no solo se expresa electoralmente"

Antes de la pandemia de coronavirus a nivel nacional ya se habían encendido varias alarmas sobre la calidad y situación de nuestra democracia, que no solo se expresa electoralmente. Por limitación de espacio no ahondaremos sobre el tema, pero al inicio de la coyuntura electoral necesitamos saber qué pasa con los posibles candidatos y el sistema político. El polémico calendario electoral aprobado por la mayoría del CNE, señala que al comienzo del proceso las actividades son: presentación de precandidatos, elecciones internas e inscripción de candidaturas presidenciales y listas de asambleístas y parlamentarios andinos. Contamos con alrededor de 21 promitentes aspirantes, sin agregar algunos que se retiraron, como Nebot o Jairala. Este complejo e incierto proceso se da en un escenario nacional azotado por una recesión económica heredada del correísmo y agudizada por el gobierno de Moreno, que se agravó por la pandemia como consecuencia del confinamiento de la población y la paralización laboral y económica que conllevó. A estos factores agregamos los de la enredada coyuntura electoral: 

  1. El aporte contradictorio del Cpccs Transitorio presidido por Julio César Trujillo, que se conformó después de la consulta/referéndum del 2018, al modificar un CNE formado fraudulentamente por adeptos al gobierno, legado de la RC, a uno con representantes de tendencias políticas que nunca se ponen de acuerdo y laboran en una permanente pugna. 
  2. La crisis fiscal, el confinamiento por la pandemia y, por ende, la paralización de la administración pública han hecho que se acorten los tiempos para la realización de varias actividades preelectorales. Por ej., no se define todavía cómo será la votación (informática, presencial o combinada).
  3. Una vez más, sobresale la ausencia de sólidos partidos políticos y la proliferación de endebles movimientos políticos. 
  4. También descuella el gran desprestigio de lo político debido a la multiplicación de escándalos de corrupción protagonizados por elegidos electoralmente. 
  5.  Sigue primando el personalismo e improvisación de los precandidatos; hay muy escasa difusión de propuestas ideológico-programáticas.