Columnas

Señor presidente:

"Superando el sentimiento de tristeza, agravado por una gran incertidumbre, creo de mi deber escribir lo aquí expuesto".

¿Cree usted que su ejercicio gubernamental está contribuyendo a resolver las diversas crisis de la República?

Coincido en que, tal cual han proclamado diversos articulistas, una gran unidad nacional es imperativa. Sin embargo, la unidad no basta si no tiene propósitos claramente establecidos, y que permitan evaluar la coherencia de los comportamientos. Así, señor presidente, debería usted conducir a la República a base de un plan de crisis 2020-2021, que abarque lo político, lo económico, lo social y todo lo que la coyuntura determine, y permitir su revisión mensualmente, para modificar o ratificar, según lo que la realidad defina, sus propuestas. Ese plan, que creo que hasta ahora no existe, como un proyecto conjunto de cómo debe navegar la nación, podría ser el gran factor de la unidad nacional.

Mientras tanto, aunque se proclame la necesidad de aglutinarnos, esta no podrá concretarse si no tiene una carta de navegación previamente diseñada, y peor todavía cuando a la falta de dirección se añade el escandaloso saqueo de la República, aprovechando vilmente la emergencia sanitaria.

Le anticipo, señor presidente, que pese al reconocimiento explícito que acabo de hacer, de la necesidad de gran unidad nacional alrededor de un proyecto de República, de todos modos no es fácil adherir a él mientras usted no proceda a limpiar su gobierno de todas las inquietudes que siembran casos como Coca Codo Sinclair, INA Papers y un largo etcétera, en que están aparentemente involucrados usted y algunos de sus actuales colaboradores. Establezca principalmente que su imagen es pulcra, para devolverle honra y prez al Ecuador, y así será más fácil sumarse al gran Proyecto Nacional. Usted debería ser el primer interesado en que la Fiscalía resuelva los casos que lo atañen, en vez de postergarlos.

Si no está dispuesto a ello, entonces anticipe la conclusión de su mandato, y dele oportunidad a la República de reenrumbarse con un liderazgo adecuado, que no tenga los compromisos que parecería ser a usted lo atan, por complicidad o por chantaje. Dilucidarlo es urgente para el Ecuador.