En la recta final

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En la recta final

Semana clave la comenzada ayer para fines de alcanzar la victoria en la segunda vuelta electoral

Semana clave la comenzada ayer para fines de alcanzar la victoria en la segunda vuelta electoral. Estos son los días propicios para lanzar “bombas” que se han mantenido cuidadosamente ocultas, respecto a actividades ‘non sanctas’ de los candidatos, en ánimo de reorientar la voluntad de los sufragantes, decidir a los indecisos o convertir en votos positivos los de aquellos que pensaban sufragar en blanco o anular su papeleta.

Más allá de lo que se intente lograr con propaganda, creo que está claro quién es quién entre los aspirantes. Los antecedentes de los grupos que apoyan a Arauz me producen repudio y por eso mi voto será para el binomio Lasso-Borrero. Como he dicho antes, mi deseo hubiese sido lograr que se constituya una candidatura apoyada por una gran coalición de centroizquierda. No fue posible conseguirlo. La fragmentación nos dio el espectáculo de dieciséis candidaturas, de las cuales doce no tuvieron respaldo popular significativo. De las cuatro restantes, la de Hervas con la Izquierda Democrática era la más cercana a mi visión ideológica de lo que requiere el país en la conducción de su gobierno. Ahora es de esperar que Lasso entienda que hay un país de carne y hueso más allá de la economía. Sin duda, esta es importante y hay que manejarla con sabiduría, pero si se pone todo el énfasis en su conducción olvidando lo social, pronto estallará el descontento, con mayor razón todavía, en un país que está sufriendo por la pandemia y por el desempleo. Dicho de otra manera, lo económico y lo social son dos caras de una misma moneda que garantiza capital político. Si se permite su devaluación, el primer síntoma es la inseguridad; eso da lugar a un grave mal: la desconfianza, y sin confianza no hay inversión ni nacional ni extranjera, y entonces se arruina la economía.

Así, la conducción del gobierno es un arte difícil, pero posible cuando se logra organizar un gran equipo que, homologando con una orquesta bajo la conducción de un gran director, puede tener estrellas en la interpretación de un determinado instrumento, pero el éxito está en lograr una hermosa armonía.