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Salvar el Hotel Quito

"Hoy, el Hotel Quito, que fue declarado como patrimonio de la capital en 1984, corre serio riesgo de ser afectado por el apetito inmobiliario. En el año 2014, su propietario, el IESS, lo vendió a un precio irrisorio..."

Luego de la Segunda Guerra Mundial se desarrolló en el sur del norteamericano estado de la Florida una particular arquitectura basada en los principios de la arquitectura moderna a la que se habían agregado ciertos componentes regionales; se la conoció como MiMo (Miami Modernist architecture). Esta arquitectura se aplicó, principalmente, a los grandes hoteles y resorts de la ciudad de Miami y se caracterizó por el exceso en elementos decorativos y de “glamour”, como respuesta a la salida de la Gran Depresión, en contraposición al severo racionalismo y minimalismo imperante.

Entre los arquitectos más destacados, entre otros, estuvieron Morris Lapidus, autor del famoso Hotel Fontainebleu y Charles Foster McKirahan. Esta arquitectura se irradió al sur del continente, donde algunos de estos arquitectos también desarrollaron sus proyectos, como en nuestro país con dos edificios hoteleros vinculados a este estilo, uno en Quito, el Hotel Intercontinental Quito, diseñado en 1960 por McKirahan, y construido por la Compañía Mena-Atlas, y otro en Guayaquil, el Hotel Continental, diseñado en 1974 por Lapidus.

Hoy, el Hotel Quito, que fue declarado como patrimonio de la capital en 1984, corre serio riesgo de ser afectado por el apetito inmobiliario. En el año 2014, su propietario, el IESS, lo vendió a un precio irrisorio a la empresa The China Road and Bridge Corporation y poco después, “casualmente”, su ficha patrimonial era modificada sin que mediara ninguna razón técnica. Hoy se quiere destruir parcialmente para el desarrollo de tres torres de más de treinta pisos, afectando gravemente un bien patrimonial de Quito y del país.

Su protección integral es necesaria y urgente, antes que las ansias inmobiliarias lo destruyan. Tal como afirmó hace poco en una entrevista William J. Curtos, uno de los críticos contemporáneos más importantes de la arquitectura: “En el futuro, la arquitectura moderna será nuestro patrimonio”. Y un patrimonio de tanta importancia, como el Hotel Quito, debe ser cuidado para poder ser entregado íntegro a las futuras generaciones.