Columnas

Derribar estatuas

"¿Es necesario revisar la historia? La respuesta no es tan simple?"

Los talibanes derrocaron la estatua del Buda gigante y el mundo se escandalizó. En Bélgica se destruyen las estatuas del rey Leopoldo II, quien llevó a cabo uno de los mayores genocidios a finales del siglo XIX en el antiguo Congo Belga. En Estados Unidos se derriban las estatuas de conocidos esclavistas y se decapitan las de Cristóbal Colón y en Gran Bretaña se retira la del fundador de los Boy Scouts, conocido por su simpatía con el nazismo. Y el mundo se vuelve a escandalizar.

En Abu Simbel, Ramsés II levantó un monumento conmemorativo para recordar el triunfo de los egipcios sobre los hititas. O al menos eso quería que creyéramos. La revisión histórica nos dice que fue al contrario. Los hititas probablemente se impusieron sobre los egipcios. Pero el relato (y el monumento) fue construido a la medida del faraón. Y así fue creído por siglos.

El derribar los símbolos del pasado nos trata de llamar la atención sobre la construcción histórica (y las mentiras o verdades a medias) que se hizo de ese pasado. ¿Es necesario revisar la historia? La respuesta no es tan simple. La historia es una construcción y no existe construcción sin una carga ideológica, además de que más allá de la fidelidad a las fuentes toda construcción histórica dista de ser imparcial.

Hay una historia mítica: la de los héroes. Hay la historia determinista, que ha justificado, por ejemplo, la supremacía racial. Se ha escrito la historia desde los cambios económicos, los avances técnicos, lo social o desde lo moral. Algunos plantean los procesos a partir de las motivaciones personales de un individuo o de las masas. O desde visiones positivistas que ven al presente siempre mejor que el pasado.

Es necesario superar esos enfoques y construir una historia total y emancipadora. Se preguntaba Bertolt Brecht: “¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas? / En los libros figuran solo nombres de reyes. / ¿Acaso arrastraron ellos los bloques de piedra?... A tantas historias, tantas preguntas”. Para contestar esas preguntas será necesario derribar mitos, “héroes” y también (algunas) estatuas.