Columnas

El año de la incertidumbre

'Hoy nos estamos jugando la supervivencia, y solo hoy nos damos cuenta de que debimos haber hecho las cosas de una manera diferente’.

Si algo nos ha dado este aislamiento obligatorio es tiempo. Tiempo para pensar en qué es lo que hemos estado haciendo mal como sociedad y de cómo hacer para enfrentar los retos y problemas que tendremos que resolver a corto y largo plazo una vez que esto pase.

Lo que está sucediendo lo tenemos que asumir desde la responsabilidad que implica el ser los causantes de que haya sucedido. La actual crisis sanitaria nos ha permitido descubrir que hemos estado desnudos, que todos lo veían pero nadie lo advertía ni le importaba, tal como el cuento del rey ante sus súbditos.

Hoy nos estamos jugando la supervivencia, y solo hoy nos damos cuenta de que debimos haber hecho las cosas de una manera diferente. No debemos esperar más, ahora es el momento de empezar a planificar el escenario pospandemia. La Oficina de Resiliencia de Milán, centro de una de las zonas más afectadas de Italia, lo ha resumido en tres grandes líneas de intervención: desarrollo de una infraestructura digital más pública, una orientación ecológica de la planificación y un plan de transición hacia lo ambiental.

Habrá al menos tres grandes golpes que la sociedad recibirá y tres grandes respuestas que deberá tener: un primer golpe hacia el sistema sanitario, un segundo golpe hacia lo económico y un tercer golpe hacia lo político. Sobre estos tres golpes se ha evidenciado que ni estábamos preparados ni que se ha actuado con la celeridad ni la planificación requerida. Nuestro sistema sanitario es deficiente, nuestra economía es frágil y nuestro sistema político es miope, débil, irresponsable, corrupto y falto de liderazgo. Añadiría algo más: tenemos necesidad de actuar con transparencia. Estamos llenos de datos pero carecemos de información confiable.

El mundo y la historia se han detenido como pocas veces lo habían hecho. Pero llegará el momento en que debamos enfrentar la realidad y volver a la normalidad, aunque la incertidumbre seguirá presente. El planeta necesita un respiro y la sociedad necesitaba un golpe. Después de que esto pase todo debería cambiar, empezando por nosotros mismos.