Columnas

La voz del pueblo

Como dicen que “hablando se entienden los caballeros” se espera que tenga lugar el tan anunciado “diálogo”, que ojalá no sea precisamente de “sordos”

La vieja y tan repetida expresión latina: “vox populi, vox Dei” (voz del pueblo, voz de Dios) quiere ser aplicada por el gobierno de Guillermo Lasso, quien acaba de cumplir los primeros cien días de mandato, en caso de que la Asamblea Nacional, o sea la Legislatura, que en el pasado tuvo el calificativo de Congreso (durante un buen tiempo bicameral), no apruebe la suma de proyectos que le ha sido enviada por el Ejecutivo y en la que constan importantes y necesarias reformas, sobre todo en lo económico y laboral, dentro del ambicioso plan concebido por el nuevo mandatario, a quien le ha tocado llegar a Carondelet en un momento bastante crítico, agravado por la paralización y los gastos que ha provocado la pandemia.

Le tocó a la ministra de Gobierno, Alexandra Vela, el presentar a los asambleístas el plan de acción gubernamental que tendrá que llevarse a cabo, sin prisa pero también sin pausa, en el inmediato futuro, advirtiéndole a las diferentes bancadas legislativas que de no recibirse una respuesta positiva se acudirá a los mecanismos de la democracia directa, esto es a la convocatoria de una consulta popular que nos hará regresar nuevamente a las urnas para escoger propuestas y no candidatos, posiblemente el mes de diciembre.

Las inquietudes manifestadas por los diferentes sectores políticos del país, con reclamos y amenazas, hacen que no se tenga en claro todavía si es que el Gobierno podrá conseguir los setenta y un votos en la Asamblea para aprobar sus proyectos y reformas. Hay que tomar en cuenta, además, las manifestaciones y plantones que se han venido dando en estos tres meses iniciales, como los de los arroceros y panaderos exigiendo el precio justo para sus productos (que en la mayoría de los casos no se cumple), así como los reclamos de los transportistas e indígenas, que no están de acuerdo con la postura oficial frente a los subsidios a los combustibles, amén de que las organizaciones laborales, entre ellas el FUT, han amenazado con masivas y peligrosas manifestaciones que nos hacen recordar lo ocurrido en octubre de 2019.

Como dicen que “hablando se entienden los caballeros” se espera que tenga lugar el tan anunciado “diálogo”, que ojalá no sea precisamente de “sordos”.