Columnas

Un extraño proceso

"...estamos viviendo -y sufriendo-, con situaciones que no se habrían dado antes en la historia política de nuestra nación"

Tal vez tengamos que echarle toda la culpa a la pandemia de COVID-19, que tanto nos ha empobrecido y nos ha mantenido cautivos en nuestros domicilios, de la extrema complejidad y hasta contradicciones del proceso electoral que estamos viviendo -y sufriendo-, con situaciones que no se habrían dado antes en la historia política de nuestra nación.

Como nunca, contamos con un exagerado número de candidatos que aspiran integrar los poderes Ejecutivo y Legislativo de nuestro Estado, ahora tan venido a menos. Nunca como en esta vez, estableciendo todo un récord, incluso internacional, se ha presentado una cifra tan alta de binomios integrados en su mayoría por ciudadanos respetables, no cabe la menor duda, pero que son los que suelen llamarse “ilustres desconocidos” en el panorama político nacional. Y ello suponiéndose que cada uno de los grupos que los respaldan llevaron a cabo las elecciones primarias que por primera vez constan en nuestra legislación electoral, aunque al parecer el CNE no haya pedido pruebas fehacientes de que estos comicios internos en realidad se hayan cumplido.

Desde que se inició el proceso que debe hacer cumplir la voluntad popular, al organismo electoral, el Gobierno nacional, en grave iliquidez fiscal por culpa del coronavirus que fue mermando el presupuesto que se tenía previsto para los gastos electorales, le redujo la suma de 114 a 91 millones de dólares, que ojalá alcance con las justas para cubrir los gastos que tienen que hacerse.

Como si esto fuera poco, de manera folclórica ocurren dos situaciones que llaman a sorpresa. El primer caso es el de Alvarito, que a última hora decidió lanzar su candidatura presidencial y que hasta el momento de escribir esta columna (lunes 14) ha quedado en el aire por obra y gracia del boicot que le han aplicado al magnate guayaco los vocales del CNE, que no asisten a las sesiones convocadas. Finalmente, para cerrar con broche de oro, aparece el caso del partido Unión Ecuatoriana, cuyos dirigentes han renegado de su propio candidato presidencial, Giovanny Andrade, pidiéndole al CNE que lo descalifique por considerar a última hora que es políticamente “inepto” y que plagió el programa de gobierno que debería presentar durante la campaña. ¡Habrase visto!