Columnas

Como dice el tango...

Del otro lado, la naturaleza también está demostrando su poder destructivo con elevadas e inimaginables temperaturas que han dado lugar a tremendos flagelos...

José Santos Discépolo (o Discepolín, como lo llamaban sus amigos y admiradores) en su famoso tango ‘Cambalache’, afirmó, dentro de un juego de ironías y verdades, que “el mundo es y será una porquería, bien lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también”. Y no se equivocaba al llegar con su afirmación, dentro del ritmo del dos por cuatro, al siglo XX en que se suscitaron dos guerras mundiales y se soportó la “gripe española”, al iniciarse la primera década, que mandó a los cementerios a más de cuarenta millones de seres humanos, tal vez agregándose a la “peste negra” del siglo XIV que acabó con la mitad de la población europea.

Y ya pasados al siglo siguiente, o sea el XXI en el que estamos, la afirmación tanguera se prolonga con la aparición de una tercera peste, esto es la pandemia de la COVID-19 que aún la estamos sufriendo sin saber hasta cuándo será su duración, también con un alto número de contagiados y fallecidos.

En nuestro país, le tocó recibir el impacto del coronavirus al entonces presidente Lenín Moreno que, precisamente, inició un viaje de tres meses a la nación más contagiada por la “peste amarilla”, dejando transmitida la responsabilidad de enfrentar al virus al nuevo gobernante, Guillermo Lasso, quien en su programa electoral, cuando era candidato, prometió vacunar en cien días a nueve millones de ecuatorianos, proyecto que al parecer lo está cumpliendo, ya que hasta la fecha se suman seis millones de personas que ya han sido inmunizados con el pinchazo protector.

Universalmente, a más de la pandemia que avanza a lo largo y ancho del planeta, estamos sufriendo otras tragedias que llaman al terror y a la conmiseración por quienes sufren actualmente estos trágicos eventos que se incorporan a la historia. Por ejemplo, la toma del poder en Afganistán por los talibanes que ha provocado una fuga desesperada y masiva de personas que se sienten amenazadas por estos musulmanes que representan un sectarismo ortodoxo que comienza por el desprecio por los seres del sexo femenino a quienes le impiden trabajar y estudiar y hasta andar solas por la calle. Del otro lado, la naturaleza también está demostrando su poder destructivo con elevadas e inimaginables temperaturas que han dado lugar a tremendos flagelos con la destrucción de miles de hectáreas de bosques en Norteamérica (sobre todo en California) y en varios países europeos en donde poco o nada se puede hacer para detener tan incontrolables hogueras de tipo infernal.