Fausto Ortiz: Empezar desde cero
Hay que permitir períodos de contratación algo más flexibles para que crezca la fuerza laboral en un porcentaje de la hoy empleada
Mañana nos corresponderá volver a empezar. Un nuevo escenario, diferente a lo que tuvimos estos últimos años. Será una carga más pesada y menos tiempo para corregir las cosas que no nos han permitido avanzar. El discurso inicial del nuevo presidente, tan pronto sea declarado ganador, será básico para distinguir el período de campaña y la realidad que enfrentará. Sus primeras declaraciones irán marcando el norte que permita mejorar o recuperar algo de la seguridad que se ha perdido ante la ausencia actual de la autoridad. Los problemas económicos no se han detenido por la política o el proceso electoral. Al mes de agosto de 2023 las personas con empleo adecuado son menos de tres millones y al compararlo con diciembre de 2019, representan 175,000 empleados menos. La Población Económicamente Activa, aquella en edad de trabajar, que tiene o busca trabajo, creció desde poco antes de la pandemia, en más de 400.000 personas y se han tenido que resignar al subempleo, informalidad o al desempleo.
Planes de construcción de viviendas, financiamiento, obra pública, apoyo al sector privado para contratar jóvenes lo escuchamos en esta campaña y también en las anteriores. Es urgente ponerlo en práctica a partir de mañana para mejorar el empleo por mayor actividad económica. Recién al finalizar este año llegaremos al tamaño de la economía del año 2018. Hemos esperado mucho tiempo, se ha perdido el interés de solucionar las cosas. El desencuentro entre lo político y lo económico nos está pasando factura. Cada inicio de gobierno es empezar desde cero. Lo que uno construye, el que viene lo destruye, y no estamos avanzando y no es fácil en especial porque el entorno también es complicado. El mundo espera crecer más lentamente en 2024 que en 2023 y lo mismo les pasa a nuestros principales socios comerciales, que son Estados Unidos y China, complicando nuestro esfuerzo por incrementar exportaciones ante una nueva tendencia de apreciación del dólar.
Necesitamos recursos frescos. Que el crédito crezca mucho más del actual 10 % anual. Ese ritmo no nos permite salir del actual estancamiento en que nos encontramos y menos si el mayor crecimiento viene del consumo y no del empresarial medio, pequeño o grande.
Hay que permitir períodos de contratación algo más flexibles para que crezca la fuerza laboral en un porcentaje de la hoy empleada. Hay que conversarlo, discutirlo.
Necesitamos inversión extranjera directa. Salir de ese ridículo 0,7 % del PIB que hoy representa. La inversión extranjera directa debería pelearse con las remesas de los migrantes, que hoy superan el 4 % del PIB cada año, por ver quién trae más recursos a la economía. Estabilidad y certidumbre juegan un rol clave en este campo.
Seguramente desde mañana les quedará más claro que la caja fiscal no vive en abundancia. El martes supongo que el nuevo ministro de Finanzas y su equipo empezarán a revisar las cuentas y a trabajar en la transición para vencer diciembre, registrar cuanto gasto sea posible para asignarlo al gobierno que le corresponda y empezar a armar la respuesta a la pregunta: ¿qué opciones de financiamiento tendremos?