Columnas

Realidad y legalidad

'Pero no basta sostener que el cumplimiento de una obligación se ha vuelto más oneroso que lo previsto. Se requiere que se haya vuelto excesivamente oneroso. Esta calificación no deja de ser subjetiva...’.

Hay una vieja teoría, de la “imprevisión”, no escrita expresamente pero sí implícita en la ley, que indica que, cuando un hecho imprevisible rompe el equilibrio económico de un contrato, el afectado puede buscar su restablecimiento, reduciendo las prestaciones a su cargo. Eso se consigue, ya pactando con la contraparte los mecanismos apropiados, ya mediante decisión del juez del contrato. Hoy no hay jueces (salvo arbitrajes excepcionales). Solo queda renegociar.

Pero no basta sostener que el cumplimiento de una obligación se ha vuelto más oneroso que lo previsto. Se requiere que se haya vuelto excesivamente oneroso. Esta calificación no deja de ser subjetiva, y depende de las circunstancias, pero en general se requiere que el trastorno sea de tal magnitud que comprometa la viabilidad económica del contrato o que produzca la quiebra o ruina de la parte afectada. 

Mi instinto me dice que cuando el gobierno afirmó que la pavorosa crisis que vivimos -la realidad- superó a la legalidad, en verdad pensaba en introducir expresamente en la ley la teoría de la imprevisión. Algo como “dadas las actuales circunstancias, todas las partes en una relación contractual quedan legitimadas para plantear a su contraparte una renegociación de los términos que le resulten excesivamente onerosos”. Incluso tal vez pensaba mitigar el requisito de la “excesiva” onerosidad, rebajando el estándar a algo asociado con la dificultad de cumplimiento.

Si esa es la vía, hay aspectos a cuidar. Por ejemplo, a los depositantes no se les puede poner cortapisa alguna para exigir el cumplimiento de sus contratos. La Constitución prohíbe el congelamiento de los fondos depositados en el sistema financiero (art. 308). Por tanto, tampoco puede por ley congelarse los pagos a los deudores de la banca, pues interrumpiría el flujo de la tubería por la que pasa la devolución de depósitos.

Nota: la mañana del jueves 16 nada se sabe aún sobre el proyecto “urgente”, anunciado en cadena el día 10. ¿Intolerable calma chicha del equipo económico? ¿O apuesta a que otra realidad supere legalidad?