Con el viejo no se metan

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Con el viejo no se metan

En mi ocaso, ya casi sin poder escribir y usando las pocas fuerzas que me quedan ante mi inminente partida, no tengo más que desearles todo lo mejor y mucha esperanza, para que lo que emprendamos y nos propongamos para el próximo año, se haga realidad

Soy un viejo rechoncho en sus últimos estertores, de lento andar y bastante cercano al término de mis días. Me siento arrepentido y abochornado por lo mal que me he portado con muchos de ustedes. Les pido disculpas por haberles traído tanta peripecia y problemas a sus vidas, como la crisis económica, caída de exportación de petróleo, más impuestos, asambleístas quita-cuerpo y malabaristas, delincuencia, impunidad, crímenes, narcotráfico, accidentes viales, crisis carcelaria, escasez de medicinas, falta de atención médica en el sistema de salud publica, variantes del COVID, pero con algo de alivio por la campaña de vacunación que ha alcanzado a un buen número de nuestra población.

A pesar de todo lo mal que les he traído y les he hecho padecer, no justifico, ni acepto, que un grupo de mal dormidos pretendan evitar que, como todos los años, me incineren y terminen de una vez por todas con mi efímera existencia. Creo que todo les podíamos perdonar, pero que se metan con mi quemazón no se lo vamos a dejar pasar.

Luego de ver todo el alboroto que armaron y darse cuenta de la torpeza cometida, decidieron recular, por lo que ahora nos dicen que no es que no me pueden quemar, sino que lo hagan sin aglomeraciones y con el distanciamiento recomendado, para evitar el contagio de la plaga. Ahora sí me van a prender con gusto y sin piedad.

Al menos, en el final de mi corta vida, déjenme partir y poder descansar en paz, sin más revuelo que el folclor, diversión y alegorías que provoco alrededor de mi jovial hoguera.

Cuiden a la población, guíenla ante el manejo de la plaga, pero no impidan actividades que, con el cuidado necesario, no tienen por qué exacerbar el contagio de la enfermedad.

En mi ocaso, ya casi sin poder escribir y usando las pocas fuerzas que me quedan ante mi inminente partida, no tengo más que desearles todo lo mejor y mucha esperanza, para que lo que emprendamos y nos propongamos para el próximo año, se haga realidad.

¡Adiós año viejo y muy feliz año nuevo, mis queridos lectores!